Millones de mujeres que atraviesan transiciones hormonales experimentan dolor durante las relaciones sexuales, disminución del deseo, dificultad para alcanzar el orgasmo y cambios físicos, síntomas que con frecuencia son minimizados o atribuidos únicamente al envejecimiento. Sin embargo, especialistas en salud advierten que se trata de afecciones médicas tratables que requieren atención clínica.
La doctora Janette Gray, médica internista, experta en hormonas, señaló que estos cambios tienen un origen fisiológico y no deben normalizarse como un deterioro inevitable.
“La disminución de estrógeno, testosterona y progesterona afecta directamente la función sexual al alterar los mecanismos biológicos y la respuesta a la excitación”, explicó Gray.
De acuerdo con el estudio transversal Comprendiendo las preocupaciones sexuales de las mujeres mayores, los problemas sexuales aumentan con la edad en 44.6 % de las mujeres entre 45 y 64 años, cifra que se eleva a 80.1 % en mujeres de 65 años o más.
Entre las consecuencias físicas se incluyen el adelgazamiento de los tejidos, la reducción del flujo sanguíneo, cambios en la sensibilidad nerviosa y la atrofia del clítoris, factores que también pueden derivar en afectaciones emocionales como pérdida de confianza, tensión en las relaciones y problemas de autoestima.
“La disminución hormonal suele confundirse con problemas psicológicos, cuando en realidad se trata de cambios fisiológicos con soluciones médicas”, afirmó la especialista. Según Gray, la terapia de reemplazo hormonal y la terapia de testosterona pueden ser herramientas clave para atender estos síntomas, siempre bajo supervisión médica.
A estos tratamientos se suman opciones complementarias como la terapia del suelo pélvico y un enfoque integral de la salud sexual, que pueden contribuir a reducir el dolor y mejorar la calidad de la intimidad.
La especialista subrayó que la vergüenza y el estigma siguen siendo barreras importantes que impiden a muchas mujeres hablar abiertamente con su médico sobre temas como cambios en la sensibilidad, el clítoris o la respuesta sexual.
“El bienestar sexual merece la misma atención médica que otros síntomas hormonales, porque forma parte de la salud general y de la calidad de vida”, concluyó la Dra. Gray, al señalar la importancia de que las mujeres busquen evaluaciones clínicas y dialoguen con profesionales de la salud sobre las alternativas de tratamiento disponibles.

