Legisladores y simpatizantes de Trump insisten en que la organización Antifascista o Antifa le quitó gorras y entró al congreso para incriminarlos, pero el FBI no halló ninguna evidencia de Antifa y en cambio ha identificado a seguidores del Trump. Foto FBI.

La Oficina de Investigaciones Federales (FBI) arrestó el fin de semana al sujeto que ingresó el miércoles a la sede del congreso disfrazado de nativo americano, entre otros que ahora enfrentan cargos federales.

Jacob Anthony Chansley, quien usa el alias de Jake Angeli, fue detenido en su domicilio en Arizona bajo cargos de ingresar deliberadamente, sin autoridad y con violencia al Capitolio.

Chansley es un conocido activista simpatizante del presidente saliente, Donald Trump, que se hace llamar el “chaman de Q’anon”, un movimiento que segura sin evidencias que los demócratas y liberales son pedófilos y traficantes de menores de edad y que Trump sería una deidad a cargo de detenerlos.

El detenido, de 32 años de edad, se identifica en una página de internet como aspirante a actor y a cantante que imita diversas voces.

Quien primero identificó a Chansley, como Angeli, fue un portal de noticias nacional de las naciones nativas americanas que criticó que el sujeto supremacista blanco tratara de proyectar una imagen de ser indio americano.

El presunto chamán es uno de varios seguidores del presidente Trump que invadieron el Capitolio y que han sido detenidos.

También arrestaron a un legislador estatal republicano recién electo en noviembre en Virginia, Derrick Evans.

Otro detenido es Richard “Bigo” Barnett, un seguidor de Trump de Arkansas que se tomó fotos con los pies sobre el escritorio de la presidenta del congreso, Nancy Pelosi y robó correspondencia de la legisladora.

Tim Gionet, un conocido neonazi fue arrestado por ingresar a esa misma oficina de Pelosi, y usar y registrar pertenencias de la legisladora.

Las autoridades buscan a docenas de otros sospechosos. Uno de ellos, Josiah Colt, de Idaho, no ha sido arrestado pero al enterase de que era buscado ha implorado perdón, de acuerdo con la revista Newsweek. Colt dice que se dejó llevar por el momento y actuó irreflexivamente.

La Oficina del FBI en Washington informó a El Latino que se interesa especialmente en identificar y detener a dos sospechosos, uno de ellos es un sujeto con el rostro cubierto que se vio ingresar con explosivos a las sedes de las convenciones republicana y demócrata. Las autoridades desactivaron explosivos en ambos sitios.

El FBI ofrece una recompensa de $50,000 dólares por informes confidenciales que conduzcan al arresto de ese sospechoso.

Otro en quien el FBI tiene especial interés es un desconocido que fue fotografiado en uno de los balcones del senado y llevaba en la cintura varias cintas de plástico, del tipo de correas que la policía utiliza como esposas.

Ese sujeto podría confirmar la versión hasta ahora sin probar acerca de que los simpatizantes de Trump que irrumpieron en el congreso tenían la intención de tomar rehenes entre los congresistas y senadores federales.

Desde el mismo miércoles, después que los invasores del congreso se retiraron, los seguidores de Trump han insistido en que las personas que ingresaron con violencia al recinto son miembros del grupo Antifascismo o Antifa, quienes les habrían despojado de sus gorras y equipo para incriminarlos.

Sin embargo las autoridades no han encontrado ninguna evidencia de la presencia de Antifa, y en cambio han identificado a docenas como seguidores de Trump, y de organizaciones supremacistas, de Q’anon, y de grupos neonazis.

El FBI distribuyó varios posters con docenas de otros sospechosos de quienes tiene fotografías pero hasta el fin de semana seguía sin identificar.