INGREDIENTES
Tortilla de trigo grande, 1
Pimiento rojo, 1 pequeño
Pimiento verde, 1 pequeño
Cebolleta, 1
Tomates, 2
Cebolla morada, ¼
Huevos, 2
Lima, 1
Aguacate, ½
Cilantro, 4 ó 5 ramitas
Comino molido, ¼ cucharadita
Sal
Aceite de oliva virgen extra, 1 cucharada
Chile jalapeño, 1
PROCEDIMIENTO
Troceamos la cebolleta y las ¾ partes de cada uno de los pimientos y los ponemos a sofreír con una pizca de sal en una sartén pequeña con el aceite de oliva virgen extra a fuego medio-alto (7/12) removiendo de vez en cuando y vigilando que no se queme.
Rallamos el tomate que sea más grande, lo añadimos al sofrito con una pizca de sal y el comino, mezclamos todo bien y lo dejamos cocer sin bajar el fuego hasta que el tomate evapore el agua. Serán unos 5 minutos durante los que tendremos que remover cada poco para que no se agarre, que al tomate le gusta pegarse en cuanto le quitamos ojo.
Mientras se termina de hacer el tomate, preparamos el pico de gallo, para ello troceamos el resto de pimientos, la cebolla morada, el otro tomate, las ramitas de cilantro, el chile jalapeño -o los pimientos de Padrón-, los mezclamos, añadimos sal al gusto y el zumo de media lima.
Abrimos el aguacate por la mitad y lo untamos bien con el zumo de la otra mitad de la lima.
Calentamos la tortilla en una sartén y freímos los huevos o los hacemos a la plancha en una sartén antiadherente.
Montamos el plato poniendo la salsa de tomate con verduras a un lado, el pico de gallo con el aguacate a otro y los huevos encima de la salsa. Yo, en el hueco que deja el hueso del aguacate he puesto un poco de mayonesa de chiles.
Estos huevos rancheros, aparte de ser rápidos de preparar, nos aportan una ración de proteínas -los huevos-, carbohidratos complejos -las hortalizas-, carbohidratos simples -la tortilla de trigo- y grasas cardiosaludables -el aguacate-, por lo que se pueden comer perfectamente como plato único si pretendemos llevar una dieta equilibrada.
SU HISTORIA
Los huevos rancheros son un plato típico de la cocina mexicana que originalmente se tomaba como desayuno, pero que a día de hoy es tan popular en todo el continente americano que se toma a cualquier hora del día.
El origen de los huevos rancheros proviene de los trabajadores del campo mejicanos (rancheros), que tomaban este plato cada mañana como desayuno para empezar el día con energía.
Este plato es uno de los mayores prodigios de la cocina mexicana. En su preparación intervienen los componentes básicos de la alimentación mexicana, como el maíz, que está en su base formada por tortillas; la salsa, elaborada con ají jalapeño, tomates y cebolla; y, desde luego, el huevo. La receta puede variar según los gustos.
Con el tiempo se ha convertido en seña de identidad de miles de restaurantes.

