SAN DIEGO.- El pasado domingo 10 de marzo fue un día especial para ir a ver la primera Copa Oro Femenil de la historia entre Brasil y Estados Unidos, justamente en el Snapdragon, casa de las San Diego Waves, el partido se llevaría a cabo a las 7 de la tarde, por lo cual mucha gente asistió desde dos horas antes para no perderse la acción, eran grandes filas de personas que se veían, pero ágiles gracias a la organización del staff del evento.
Ya una vez entrando al estadio se podían ver decenas de puestos de comida, botanas y bebidas atendiendo a los asistentes para tener algo que ingerir a la hora del compromiso, desde antes de ingresar a las gradas del estadio se respiraba un ambiente de emoción e ilusión hacia la selección de los Estados Unidos por ganar el primer torneo de la región en suelo sandieguino.
Ya entrando a las gradas del mismo se podía ver casi un lleno de asistentes, claro en su mayoría del equipo local, se vivía un ambiente amistoso y familiar, la mayoría con camisa de la selección de las barras y las estrellas, algunos sectores se alcanzaban a visualizar amigos disfrutando con bebidas y botanas, mientras que otros eran familias yendo a apoyar al equipo de casa, algunos más iban vestidos de una manera muy patriota portando un águila y la bandera; por parte de la afición brasileña, todos con sus camisas de la verdeamarela, con la misma ilusión de que su equipo ganara un torneo más para su país.
,El encuentro fue duramente disputado por ambos combinados nacionales hasta que, en el tiempo agregado (minuto 45 +1) del primer tiempo, Emiy Fox aprovecharía un error de la saga carioca para centrar y que Linsey Horan, con un cabezazo, venciera a la guardameta brasileña para poner el 1-0 definitivo en el marcador para mandar adelante a las dirigidas por Twila Kilgore.
En la parte complementaria se vieron llegadas de ambas escuadras, pero sin mucha claridad, rumbo al final las brasileñas con un poco más de desesperación intentaron marcar el empate, pero sin éxito para el combinado verdeamarela y, de esta manera, la escuadra local conseguiría alzarse con esta primera Copa Oro Femenil de la historia, frente a otra potencia femenil en San Diego.
La afición de ambas escuadras alentaba a su respectiva selección, sin meterse con el equipo rival, todo era porras y emoción en un ambiente ideal, desde el sonido del estadio se dio la cifra de asistentes al encuentro: 31,528 espectadores.
Ya a la hora de la coronación, la afición local estallaría en júbilo y la mayoría se esperaría a celebrar el título en medio de cánticos y buena vibra, a la hora de la salida se veía un poco de desesperación, pero ante todo el respeto para poder volver todos a casa después de un encuentro histórico.

