Estados Unidos podría estar cerca de romper una racha que ha dejado al país sin el premio Kia MVP (Jugador Más Valioso) de la NBA desde 2018, cuando James Harden recibió el galardón. En las últimas temporadas, figuras internacionales como Nikola Jokić (Serbia), Giannis Antetokounmpo (Grecia) y Shai Gilgeous-Alexander (Canadá) han dominado la escena, desplazando a los talentos locales del máximo reconocimiento individual. Sin embargo, cinco jugadores estadounidenses emergen como las principales esperanzas para recuperar el trofeo en la campaña 2025-26.
Jalen Brunson, de los Knicks de Nueva York, ha pasado de ser una selección de segunda ronda en 2018 a convertirse en líder de la franquicia más mediática de la liga. Con un juego decisivo en los momentos clave y la posibilidad de sumar más asistencias bajo la dirección de Mike Brown, podría impulsar a los Knicks a más de 50 victorias y un lugar en el podio del Este.
Cade Cunningham, de los Pistons de Detroit, simboliza la nueva generación. Séptimo en la votación al MVP la temporada pasada, busca dar el salto definitivo a la élite. Con un equipo en ascenso y la oportunidad de brillar desde el inicio, podría consolidar su candidatura si es elegido titular en el Juego de Estrellas.
Anthony Davis afronta su primera temporada completa con los Mavericks de Dallas como una oportunidad de reivindicación. Su talento defensivo y ofensivo lo coloca entre los más completos, aunque su historial de lesiones será la mayor prueba para mantenerse en la lucha por el galardón.
Anthony Edwards, de los Timberwolves de Minnesota, combina ambición y producción. Cuarto máximo anotador en 2024-25, necesita que su equipo alcance las 60 victorias para dar peso a su campaña individual, un reto importante en la competitiva Conferencia Oeste.
Donovan Mitchell, de los Cavaliers de Cleveland, se perfila como uno de los favoritos si su equipo repite o mejora las 64 victorias del año pasado. Con estadísticas de impacto y liderazgo en los momentos decisivos, podría beneficiarse de un Este debilitado por la ausencia prolongada de Jayson Tatum en Boston.
Cada uno, con estilos y trayectorias distintas, representa la posibilidad de que Estados Unidos recupere un título individual que alguna vez parecía asegurado temporada tras temporada.

