El hombre más

pobre del mundo

Muchas veces no es tan importante cuanto poseemos sino que hacemos y como nos comportamos con aquello que tenemos. Hay personas que con muy poco viven muy bien, y hay quienes teniendo mucho, sufren pensando que no es suficiente lo que han acumulado y que corren el peligro de que se les pueda terminar, con lo cual, se vuelven avaros. Poder disfrutar de lo que se tiene es una gran virtud.

Alberto tiene bastantes ahorros y un muy buen ingreso. A pesar de ello, es muy mezquino con el dinero. No le gusta gastar, su departamento es muy pequeño para el tamaño de su familia, le da a su esposa lo mínimo indispensable y le exige que le de cuentas de todo lo que gasta así sea un simple dulce o un jabón para lavar. Él decide que ropa se compra cada uno, que regalos se dan y que comprar para la casa. Su mujer ha aprendido a adaptarse a sus exigencias. Si bien tiene cubierta sus necesidades básicas, se siente limitada y temerosa de su esposo.

Muchas veces, unos cuantos centavos no hacen ni más rico ni más pobre a nadie. Hay que aprender a ganar y a ahorrar pero no hay que llegar al extremo de dejar que el temor irracional a gastar o a perder nos impida disfrutar de la vida y nos quite el gusto por comprar lo que necesitamos.

Desprendiéndose del miedo a perder

Ingredientes:

• 1 taza de agradecimiento

• 1 racimo de complacencia

• 2 cucharadas de nobleza

• 1 pieza de generosidad

• 3 gotas de alegría

Condimentos:

Confianza, goce y deleite

Precaución: La falta de generosidad siempre afecta a las relaciones. Sufren tanto la persona que no sabe dar como todos los que la rodean.

Modo de preparación:

  1. El propósito principal de tener bienes materiales es para poder disfrutarlos y compartirlos. El sentido único de las cosas es el de servir como medio para mejorar la calidad de vida, proteger a las personas que uno quiere y ofrecer tranquilidad. Todo lo que no sirva para este fin lastima tanto a uno como a los demás.
  2. Hay que aprender a disfrutar lo que se tiene. Para ser realmente feliz hay que dejar de ver lo que no se tiene o lo que se posee pero no se disfruta por miedo a perderlo. Agradecer, valorar, y compartir los bienes materiales con las personas queridas es la mejor manera de encontrar un buen sentido a la vida.
  3. Los bienes materiales pueden construir o destruir una vida. Acumular riqueza puede fácilmente esclavizar a cualquier persona, convirtiéndola en un ser egoísta, envidioso y codicioso. Darle al dinero el valor adecuado, libera y otorga una sensación de seguridad.

“El miedo a perder aquello que se tiene es peor que la perdida en sí”