San Diego, Una nueva investigación busca entender las causas de la epidemia de la obesidad entre latinoamericanos e inmigrantes hispanos en EE.UU., especialmente mexicanos, para diseñar estrategias efectivas de prevención y tratamiento. “Este problema no conoce fronteras, pues México sigue a EE.UU. en sufrir los efectos de la mayor epidemia de obesidad en el mundo, principalmente por el cambio en hábitos alimenticios y el incremento en conductas sedentarias durante las últimas décadas”, dijo a Efe la doctora Christina Holub, coordinadora del estudio.

Con fondos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) por 1,4 millones de dólares, el llamado “Proyecto Gol” (Guía para la Prevención de Obesidad en Latinoamérica y EE.UU.) comenzó en 2009 y terminará en 2013.

En el estudio colaboran principalmente el Centro de Investigación en Prevención de San Diego, basado en la Universidad Estatal de San Diego (SDSU), y el Instituto Nacional de Salud Pública de México, entre otras. Los hispanos son el grupo más diverso étnicamente en el país, y también uno de los que presenta mayores problemas de sobrepeso. La investigación encontró que entre las mujeres mexicoamericanas, el 73 por ciento padece de sobrepeso en comparación con el 61 por ciento de la población en general.

La primera fase del estudio, cuyos resultados serán publicados en 2012, se centró en el análisis de publicaciones enfocadas en estrategias públicas para promover actividades físicas y dietas saludables.

En una segunda fase se harán recomendaciones para crear las intervenciones necesarias, para finalmente, en la tercera, implementar y evaluar proyectos en comunidades de acuerdo a sus necesidades propias. Pese a que los resultados son aún preliminares, Holub destacó la importancia de la familia en la cultura hispana para entender las causas de la epidemia y diseñar estrategias de prevención y tratamiento efectivas.

“Hallamos que la salud de los inmigrantes empeora cuando están más aculturados; necesitamos estudiar más la forma en la que diferentes comunidades de inmigrantes en México presentan cuadros de salud para poder contribuir al entendimiento de cómo se relacionan la migración”, dijo Holub.

Un reto para la investigación es cómo implementar estas estrategias en las comunidades a fin de que se adapten a sus prácticas culturales específicas. En la literatura analizada, indicó Holub, se enfatiza que los restaurantes de comida rápida están más disponibles en lugares con alta concentración de hispanos, además de que existen barreras geográficas y de ingreso que limitan la compra de frutas, verduras y otra comida saludable. Como un ejemplo de intervenciones exitosas que el estudio puede arrojar, Holub citó al proyecto “Familias Sanas y Activas”, localizado en el sur de San Diego, principalmente en la frontera con México, contra la obesidad y factores de riesgo asociados como la falta de actividad física.

Un elemento importante del programa es que recluta a promotoras, mujeres líderes que cuentan con el conocimiento de dinámicas culturales de sus propias comunidades, para que enseñen a los demás sobre nutrición y actividad física, en lugar de los especialistas de SDSU. Las promotoras ayudan a superar la barrera que usualmente se encuentra entre las universidades y la comunidad, dijo Holub, que puede existir por la falta de conocimiento entre los hispanos sobre las formas en las que investigadores pueden ayudarles.

Actualmente, San Diego tiene una población de tres millones de personas, de las cuales el 28 por ciento se identifica como hispano, y 84 por ciento de este porcentaje es de origen mexicano.