Teherán, 19 dic (EFE).- Irán vigila los movimientos de tropas de EEUU en la zona de Oriente Medio y Asia Central, donde se preparan para una larga presencia, en opinión del general Ahmad Reza Purdastán, comandante del Ejército de Tierra iraní.

Para Purdastán, la retirada de los militares de EEUU de Irak, concluida el domingo, supone un cambio de estrategia estadounidense en el área próxima a la República Islámica de Irán, según señaló en declaraciones difundidas por varias agencias locales.

«El establecimiento de bases en Baréin, los Emiratos Árabes Unidos y Catar, su sustancial presencia en Afganistán y la reubicación de sus fuerzas de Irak en Kuwait están entre las razones que demuestran que esas fuerzas están en la región para un tiempo largo», agregó Purdastán.

Para el mando militar iraní, los estadounidenses se han ido de Irak debido a sus acuerdos con el Gobierno de Bagdad, pero pretenden seguir en el área para tratar de controlar las rutas de transito de productos energéticos, petróleo y gas, especialmente el estrecho de Ormuz, la boca del golfo Pérsico.

En sus planes a largo plazo para la zona, los estadounidenses han trasladado sus tropas a otros lugares y las han situado para que mantengan su capacidad de combate, mientras Irán mantiene su constante vigilancia y analiza sus movimientos estratégicos, concluyó el general Purdastán.

Irán es un enemigo declarado de EEUU y de Israel, donde en el último mes y medio varias personalidades han amenazado con atacar instalaciones atómicas iraníes, ya que sospechan que el programa nuclear iraní tiene una vertiente militar, lo que Teherán niega y afirma que es exclusivamente civil y pacífico.

Ante las amenazas, Irán ha respondido que de ser atacado o sentirse en peligro inminente daría una respuesta «aplastante» contra objetivos en territorio de Israel y también las bases y buques de guerra de EEUU en la región de su entorno.

Además, diversos militares y parlamentarios iraníes han apuntado que Irán cerraría en caso de ataque el estrecho de Ormuz, por donde salen los barcos del golfo Pérsico que transportan alrededor de un tercio del petróleo que consume el mundo, lo que podría tener consecuencias imprevisibles.