SAN DIEGO.- Judith Salas es una mujer afortunada de estar con vida, después de haber sido víctima, hace dos años, de 63 puñaladas de su exmarido, quien ahora se encuentra en prisión.

La madre latina de 26 años de edad acudió a las instalaciones del Departamento de Chula Vista para agradecer a personas y agencias que le han ayudado a superar su severo trauma físico y sicológico.

En conferencia de prensa, Salas, una residente de toda la vida de la ciudad de Chula Vista recuerda en forma vaga el 14 de junio del 2010 cuando llegó a recogerla una ambulancia, luego cuando fue llevada al hospital “y miré mi cuerpo torturado”.

Judith acudió –pese a que todavía el recuerdo le arranca sollozos y sufrimiento- para dejar un mensaje a las mujeres de que en al primer síntoma de violencia doméstica (sea mediante hostigamiento verbal, gritos o golpes físicos), lo denuncien ante las autoridades antes de que el problema se vuelva grave, como ocurrió con ella.

Del hospital recuerda la cotidiana visita de una defensora de víctimas de violencia doméstica perteneciente a la agencia South Bay Community Services de Chula Vista, quien la ha acompañado hasta el final, en su largo proceso de recuperación, transportándola, incluso en su vehículo a la visita programada con sus hijos, y en su etapa de preparación para las audiencias ante la Corte Superior del Condado de San Diego.

Su exesposo Brian Rostald cumple, por su parte, un sentencia de 18 años y 8 meses luego de haberse declarado culpable de intento de asesinato, violencia doméstica y dos cargos de abuso infantil.

El miércoles 14 de junio, cumplidos exactamente dos años del incidente, Judith estuvo acompañada por su madre, una vecina quien llamó a la policía, oficiales y detectives del Departamento de Policía de Chula Vista, bomberos y personal médico, así como orientadores en violencia doméstica, todos quienes le han ayudado a salir de este trance, en el que estuvo a punto de perder la vida.

“Estoy aquí primeramente gracias a Dios, y a tanta gente que me ayudó”, dijo una valiente víctima de violencia doméstica, quien señaló que se ha armado de valor porque quiere dejar un claro mensaje a otras mujeres que están siendo o fueron víctimas de violencia intrafamiliar, y están sufriendo las secuelas de hombres o mujeres violentos.

Al preguntarle qué había aprendido de esta amarga experiencia, respondió que se ha vuelto una persona más espiritual, muy agradecida con la cadena de personas que le han tendido la mano para salir adelante en su crisis emocional y física.

En lo físico, Judith Salas muestra las cicatrices que marcan su brazos derecho e izquierdo, y señala el sitio localizado entre el cuello y la nuca, donde tiene varios nervios en los que aún siente dolor, así como del cráneo donde su violento exmarido lelesionó,

“Este es un caso de recuperación increíble”, consideró por su parte Gary Wedge, un veterano y experimentado policía de la corporación al escuchar el vibrante testimonio personal ofrecido por la muchacha.

Cabe recordar , sin embargo, que el llamado equipo de respuesta a la violencia doméstica de South Bay Community Services, un grupo de apoyo a las víctimas que durante los sucesos de crisis como la ocurrida con Judith asiste a las personas que sufren violencia doméstica y que en su caso fue una asistencia determinante, sufrió un duro revés al perder a principios de este año fondos que iban destinado a su sostenimiento.

De acuerdo con estadísticas actuales, entre dos y cuatro millones de mujeres son físicamente abusadas cada año en los Estados Unidos, y de ellas, 2000 mujeres mueren por las lesiones sufridas. Asimismo, las cifras muestran que una de cada cuatro mujeres estadounidenses sostienen haber sido víctimas de abuso sexual por una pareja en algún momento de su vida, aunque debe decirse que este problema social también lo padecen los hombres.

Incluso, en una reciente encuesta realizada en 23 ciudades de la Unión Americana se encontró que una de las tres causas de la existencia de personas sin hogar (homeless), se debió a incidentes relacionados con la violencia doméstica o intrafamiliar.

Horacio Renteria

Ellatinoonline.com

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