Boston (EE.UU.).- Las autoridades de EE.UU. pidieron ayuda a la ciudadanía para encontrar a los autores de las bombas de Boston, mientras empiezan a emerger los primeros detalles de las explosiones que ayer causaron la muerte a tres personas y heridas a más de 170 durante la maratón de la ciudad.

Más de veinticuatro horas después del suceso, el Gobierno estadounidense sigue sin saber si se trató de un ataque terrorista de inspiración exterior o interior, o la obra de algún individuo aislado, como reconoció el propio presidente Barack Obama, en un nuevo mensaje a la nación.

«Este fue un acto despreciable y cobarde» dijo Obama. «Cada vez que se usan bombas para atacar a civiles inocentes, es un acto de terror».

«Lo que no sabemos todavía es quién llevó a cabo este ataque o por qué, no sabemos si fue planificado y ejecutado por una organización terrorista, extranjera o interior, o si fue el acto de un individuo», dijo Obama. «Pero vamos a averiguarlo. Encontraremos a quien atacó a nuestros ciudadanos y los juzgaremos».

El presidente participará el jueves en una ceremonia ecuménica en Boston por las víctimas de las bombas.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI), que dirige y coordina las pesquisas, está examinando unas fotografías en las que aparece una bolsa en el suelo que podría contener uno de los artefactos explosivos utilizados.

Un testigo envió las fotografías a la cadena WHDH, una filial de NBC, que las ha remitido al FBI.

En ellas se muestra la zona cercana a la línea de meta antes y después del suceso, y en la primera puede verse una bolsa cerca de un buzón de correos y reclinada sobre una valla en la que se apoyan los espectadores, bolsa que desaparece en la segunda fotografía tras la explosión.

«Iremos hasta el fin del mundo para encontrar a los responsables de este despreciable crimen», aseguró en conferencia de prensa el agente especial encargado de la oficina del FBI en Boston, Richard DesLauriers.

La policía de Boston y los sindicatos de bomberos de la ciudad han ofrecido una recompensa de 50.000 dólares por cualquier información que lleve a la captura del responsable o responsables de los atentados.

El FBI ha recibido ya más de 2.000 pistas, muchas de las cuales ya han sido analizadas, según indicó DesLauriers, quien señaló que se está haciendo una investigación «metódica», «cuidadosa» y «con sentido de urgencia».

Los atentados serán investigados por la fiscal Carmen Ortiz, de origen puertorriqueño, quien hoy pidió «paciencia» a la ciudadanía hasta que se aclare quiénes planearon este sangriento acto de terror, el primero en doce años en suelo estadounidense.

Carmen Milagros Ortiz, conocida por su firmeza, se convirtió en 2009 en la primera mujer fiscal federal de origen hispano en la historia del estado de Massachusetts y tiene encomendada ahora una difícil tarea.

Paralelamente, comienza a conocerse la verdadera dimensión de la tragedia humana provocada por las explosiones.

Hoy se anunciaron las identidades de las tres víctimas mortales: la primera es un niño de 8 años, Martin Richard, que animaba a su padre, participante en la maratón, cerca de la línea de meta.

La hermana pequeña de Martin, de 6 años, sufrió la amputación de una pierna y la madre se encuentra en estado muy grave con heridas de metralla en la cabeza.

La segunda víctima identificada es Krystle Campbell, de 29 años, que todos los años acudía a la meta a animar a los corredores de esta maratón conocida internacionalmente.

«Lo ha estado haciendo desde que era una niña pequeña», declaró a la prensa su abuela, Lillian Campbell, quien contó que la joven fue con una de sus mejores amigas, Karen, quien ha resultado gravemente herida.

La tercera víctima es un estudiante graduado de la Universidad de Boston cuyo nombre todavía no ha sido divulgado.

En medio de tanta tragedia el personal médico y los espectadores que comenzaron a atender a los heridos se han convertido en héroes.

Así, el alcalde, Thomas Menino, que visitó junto con la senadora de Massachusetts, Elizabeth Warren, a algunas de las víctimas, contó que una de ellas, Vitoria, busca a un hombre del que sólo sabe su nombre, Tylor, quien le dijo que era veterano de Afganistán y la sacó en brazos entre los escombros.

Carlos Arredondo, de origen costarricense, se ha convertido en un icono en los medios tras las explosiones, al ser uno de los voluntarios que primero ayudaron a evacuar a los heridos.

Arredondo, pacifista de Florida, fue de los primeros en ayudar a evacuar a uno de los amputados por la deflagración. Su temple, su sombrero vaquero, y una bandera estadounidense ensangrentada, se han convertido en el símbolo de la tragedia.