“Estamos de luto por todos los veteranos que murieron en zona de guerra y por los que han muerto deportados.

“Honramos la memoria de aquellos que no regresaron a casa, y nosotros nos asociamos con ellos porque nosotros no estamos en casa. Aún estamos en zona de guerra”, declaró Héctor López, un veterano de la Invasión de Grenada de 50 años de edad, el domingo 25 de mayo desde el lado mexicano en el Parque de la Amistad en la frontera de San Diego-Tijuana. Él fue deportado a México en diciembre del 2006.

López, acompañado de otros veteranos deportados, que al momento de su servicio militar en Estados Unidos eran indocumentados o residentes legales, y un grupo de solidarios se reunieron en el parque antes mencionado para ser partícipe de una ceremonia del Día de los Caídos; aunque si rindieron tributo a soldados que murieron en batalla los partícipes principalmente homenajearon aquellos que fallecieron expulsados de Estados Unidos, luchando por regresar.

Gerardo García, Ramón Acedo, Manuel Castaño y Dardar Paye, fueron unos de los mencionados. Se guardó un minuto de silencio en su honor.

Héctor Barajas, un veterano deportado de 37 años de edad, también recordó a Héctor Barrios, un veterano de la Guerra de Vietnam, quién murió el 20 de abril en un hospital en Tijuana.

“Estuvimos en su funeral, él fue un soldado bien entregado que luchó hasta el último minuto que tuvo vida” comentó Barajas.

“Ya no está en nuestros medios pero nunca lo olvidaremos”, añadió.

Barajas, quien fundó el grupo Banished Veterans (Veteranos Expulsados) estima que desde 1996 cerca de 30 mil veteranos han sido deportados. No existe un número exacto pues el Departamento de Seguridad Nacional no mantiene records de las personas deportadas que son veteranos de guerra.

Muchos de éstos veteranos, que pelearon en guerras desde Corea hasta Afganistán, llegaron al país de niños y han sido deportados por cometer algún delito mayor, otros por posesión de drogas o armas, peleas, violencia doméstica, robo o falsificaciones.

La ley federal de Estados Unidos, conocida como Illegal Immigration Reform and Immigrant Responsibility Act of 1996, afirma que individuos no ciudadanos que cometen delitos graves pierden su derecho a permanecer en el país.

Barajas, quién fue un paracaidista para el ejército estadounidense de 1996 al 2001, dice que ésta ley no debería aplicar a veteranos, “Si cometimos errores pero no somos criminales”.

“Estamos acá en México necesitando de atenciones, yo me dañé mucho la espalda durante mis tiempos de paracaidista”, señaló.

Por su parte, López dice que él se siente que está en constante peligro en México por ser veterano de Estados Unidos.

“Estamos en zona de guerra, a riesgo de nuestras vidas por lo que somos.

“Pido que me dejen regresar a mi país, al país por el cual yo estuve dispuesto a dar mi vida”, apuntó.

El pastor John Fanestil de San Diego, quién estuvo presente en la ceremonia del Día de los Caídos, dirigió una solemne oración por todas las familias de los veteranos fallecidos y por los que están deportados.

“Nos encontramos aquí en este lugar histórico pidiendo por las familias divididas por cuestión de la política de deportación, estamos aquí para establecer solidaridad como personas de las dos naciones”, dijo el pastor.

Los veteranos deportados para sobrevivir en México se apoyan en organizaciones como Veterans Without Borders en Rosarito (www.veteranswithoutborders.com) y el Albergue de Veteranos Deportados en Tijuana, mejor conocido como el Bunker, que en parte es respaldado por Ángeles de la Frontera de San Diego (www.borderangels.com), mensualmente la organización les lleva donaciones de comida, cobijas y otros productos.

Ernesto López

Ellatinoonline.com