SAN DIEGO.- El ejercicio puede llegar a ser el hábito más ventajoso que podemos desarrollar, sin embargo, la falta de constancia hace que muchas personas lo pasen por alto.

El periodista estadounidense ganador del premio Pulitzer y autor de 2 libros sobre hábitos y productividad Charles Duhigg asegura que “las personas que hacen ejercicio comienzan a comer mejor y a ser más productivos, fuman menos, muestran más paciencia con los colegas y familiares y se sienten menos estresados”.

Más que para bajar de peso, ejercitarse debe formar parte de la rutina diaria de cada persona para que su vida sea más productiva en todos los sentidos.

Cuando nos planteamos hacer ejercicio de manera rutinaria, al principio puede resultar difícil ser constante, por lo que hay que tener en mente los resultados que queremos obtener.

Para empezar alguna rutina no necesariamente se requiere pasar largas horas en un gimnasio. Con 30 minutos al día es más que suficiente para comenzar a desarrollar el hábito.

Está comprobado que la constancia en el ejercicio aumenta la fuerza de voluntad y fortalece la mente.

La práctica del ejercicio disminuye los malos hábitos como fumar, tomar cafeína y alcohol, además de manera natural el organismo rechazar la comida chatarra, se piensa mejor, se evitan los gastos impulsivos y el estrés.

A continuación encontrarás cinco pasos que propone el sitio de Internet habitualmente.com para que empieces a crear el hábito del ejercicio y logres resultados sorprendentes.

1.- Define qué es el ejercicio para ti.

Ejercitarte puede consistir en jugar futbol, bailar, correr, caminar, ir al gimnasio o nadar pero lo importante es que sepas qué quieres hacer específicamente.

Por ejemplo, en lugar de decir “voy a caminar”, plantéate el decir “saldré a caminar 15 minutos en el parque a la vuelta de mi casa”.

2.- Inicia con un ejercicio fácil.

De nada sirve proponerte una meta muy ambiciosa y soltar la toalla al poco tiempo. La clave es iniciar con una rutina mucho más fácil de lo que puedas hacer para que seas capaz de terminar.

Por ejemplo, si tienes muchas ganas de asistir a clases de pilates no necesariamente lo vas a hacer, o dejarás de acudir porque las actividades te parecieron difíciles o no te gustaron.

Lo mejor será que empieces en casa repitiendo estas rutinas que puedes observar en la televisión o por Internet. Una vez que sepas de qué trata decidirás si deseas proseguir con la actividad.

3.- Elije una actividad que ya sea un hábito para recordar.

Es más fácil que logres tus metas si te propones hacer tu ejercicio después de una actividad que ya es un hábito para ti. Por ejemplo, después de lavarte los dientes o después de hacer la cama.

Una vez que elijas el hábito debes escribirlo para que te disciplines. Puede ser algo como “Después de lavarme los dientes voy a hacer mis calentamientos antes de entrenar por 20 minutos en la sala de mi casa”.

4.- Recompénsate saludablemente.

Saludablemente no quiere decir que terminando tu rutina te comas una barra de chocolate. Así no lograrás tus metas y echarás todo a perder.

Una recompensa saludable es aquella que te ayuda a ser más disciplinado y a pensar en lo fabuloso que te sientes cuando has terminado tus ejercicios.

Algunos ejemplos son: tomar una ducha relajante, usar un jabón que te guste su olor, un estiramiento después del ejercicio para relajarte, una fruta fresca de temporada, escuchar tu canción favorita o tomarte un té con calma.

5.- Lleva un registro de tus avances diarios.

Anotar todas tus rutinas y sus resultados día a día son un gran motivador y no querrás soltar tus ejercicios.

Por último y no menos importante, el ejercicio que hagas debes hacerlo con entusiasmo, alegría, diversión, sin estrés y que sea un momento sólo para ti.