LOS ANGELES.- Aunque se esperaba una Serie Mundial más pareja entre Boston Red Sox (Medias Rojas de Boston) y Los Angeles Dodgers, el contraste se hizo evidente entre dos equipos diametralmente opuestos en todos los departamentos.

Con cuatro victorias y sólo una derrota (en 18 peleadas entradas), los primeros obtuvieron un triunfo incuestionable, con una poderosa exhibición de bateo, ‘pitcheo’ y fildeo, despachándose con frecuentes palos de vuelta entera, y decenas de ‘chocolates’ a los débiles bateadores de Los Ángeles, que “ni las manos metieron”.

Pero atrás del éxito de los bostonianos está el trabajo y la sabiduría de Alex Lora, un entrenador latino cuya juventud no significó ninguna limitante y no sólo guió a sus jugadores en la dirección adecuada, haciendo los cambios oportunos, que le dieron siempre magníficos dividendos.

No supo motivarlos

Dave Roberts, el entrenador de Los Angeles Dodgers fue  todo lo opuesto, sacando a sus lanzadores cuando estaban haciendo un buen trabajo –incluso saturándolos-; sin capacidad –que si la tuvo, por cierto, Lora- para sacudir a sus jugadores y motivarlos para que respondieran cuando tenían compañeros en base, y no con su clásico problema: Dejar la casa llena, ‘poncharse’, caer en ‘slump o batear de imparable cuando ya van dos ‘outs’.

Lo cierto que para los Dodgers la derrota en esta serie mundial fue más que dolorosa, pues se acumula al fracaso que tuvieron el año pasado, cuando fueron vencidos por Houston Astros (Astros de Houston), aunque al menos tuvieron la dignidad de perder en siete juegos y no en 4, como ahora.

Los días contados

Además, de poco les sirve a los angelinos haber llegado a su sexto año consecutivo como campeones de su división, si no son capaces de hacerlo a ‘la hora buena’ y cuando se les exige.

Lo cierto es que los días del entrenador Dave Roberts y jugadores como Manny Machado están contados, a no ser que la directiva de los Dodgers de un voto de confianza a un entrenador que simplemente no ha podido inyectar la confianza que sus jugadores –algunos ya muy viejos, por cierto requieren- Y la palabra clave es refrescar con sangre joven o el antiguo sabio refrán: ¡Renovarse o morir!.