Muy enfadado porque la Academia ha ignorado por completo las nominaciones a su aclamado último disco, After Hours; el propio Abel anuncia en un comunicado enviado a The New York Times que harto “de comités secretos” que deciden los artistas que optan a cada candidatura no le ha quedado más remedio que pedir a su discográfica que no “vuelva a enviar su música al certamen”.