Protagonizar una serie de éxito mundial como Juego de tronos es algo con los que sueñan todos los actores del mundo. Pero como todo en esta vida, hacerlo también escondía algunas desventajas. Por ejemplo, tener que vigilar todo lo que dices o haces para evitar que se supiera nada de la trama antes de que se emitieran los capítulos que habías rodado. Y claro, cuando vives así durante años, al final ese miedo constante a revelar secretos te acaba dejando secuelas.