A los actores les encanta presumir en redes sociales de los cambios físicos drásticos que realizan para un papel. Especialmente los que forman parte del universo Marvel, que están obligados a subir el porcentaje de masa muscular hasta límites inalcanzables para el resto de mortales. Pero las estrellas de cine saben que en realidad no son los músculos los que les hacen ganar premios, sino adelgazar o engordar hasta quedar irreconocibles. Y parece que eso, ganar por fin alguno importante, es lo que espera hacer Mark Wahlberg con su nuevo filme. 

Harto de ser ignorado en todas las galas de los Oscars año tras año, ha decidido darlo todo y cambiar sus abdominales esculpidos en piedra por una incipiente barriga para meterse en la piel de un boxeador convertido en sacerdote, que es de lo que va Padre Stu, su nuevo proyecto.