NATIONAL CITY.- Rafael Rosas, un joven padre de familia latino ha padecido junto con sus cinco hijos (3 mujeres y 2 varones), el precio que como familia han tenido que pagar con la instrucción virtual en vez de la personalizada o presencial.

Luego de que su hijo Fernando recibió la primera dósis de la vacuna en el auditorio de Sweetwater High School, afirmó en entrevista con El Latino San Diego:

“En lo personal fue difícil porque trabajo y por estar al pendiente de ellos. Mi esposa se enfermó de la columna, y en medio del COVID, las clases virtuales en si nos ayudó a nosotros, pero no a ellos”, precisó.

Y pasó a detallar el por qué de su opinion: “Porque para  ellos la presencia física, yo creo, es más importante porque igual, les surgen dudas, comentarios… cosas que (a ellos ) les beneficiaban y ahora no las tenían”. 

“Sí la computadora les ayudaba, pero yo digo, hasta cierto punto los limitaba al querer aprender más. Yo siento que la presencia física es importante y aparte el no convivir con los amigos también es un estrés, porque estar encerrados en la casa es muy pesado”, reflexionó el padre de familia.

La pequeña Sofía, “lo más complicado”

Rafael hizó una pequeña pausa y continuó: “Mi niña la Chiquita, la de 7 años, Sofía Rosas, quien estudia en segundo grado en Las Palmas Elementary School, fue lo más complicado. Para ella estuvo más difícil, la niña fue la que más se nos complicó (acostumbrada) a levantarse y convivir con sus amigos, salir al recreo, estar encerrada si le afectó mucho”.

La pequeña Sofía, a quien describe como “La Chiquita”,  estudia en segundo grado en Las Palmas Elementary School y fue de lo más complicado”, insistió.

“El querer salir, estar al aire libre, el que se conecte la clase, el que ponga atención, asegurarse que esté enfocada en lo que está haciendo, porque a los 7 años, están en su mundo de juguetes, televisión…”.

Nada comparable a la presencia física

Además de Sofía y Fernando, el entrevistado es padre también de Viviana (de 15 años), Sabine (de 17) y Ángel, de 19, y la diversidad de una familia relativamente numerosa para los tiempos que vivimos, también fue impactada por la pandemia.

“El COVID si afectó en lo particular en cuestiones educacionales”, dijo alreferise a su hijo mayor, Ángel, (ya que) no asistió a clases personales y no recibió el aprendizaje presencial. Él tomaba clases avanzadas, en línea, pero no son comparables a la presencia física. Tuvo que ir a la escuela de adultos y ya no lo aceptaron y no pudo inscribirse”, relató.

Por si no fuera suficiente el impacto en la familia Rosas causados por la enfermedad sanitaria agregó que Sabine Rosas, de 17, estudió en una escuela virtual, estudio en la Ciudad de México, y al hacer su transición a Sweetwater High School, “se inscribió aquí y fue cuando cerraron todo  (por el COVID)”.

Le afectó en su Inglés

“A Sabine le afectó”, manifesto, “porque ella necesitaba clases presenciales para desenvolver su Inglés, porque sólo tiene un 10 a 15 por ciento.  Entonces a ella si le afectó completamente porque el estar aprendiendo por clases virtuales y no entender, ella tenía como un traductor o clases especiales en línea y se le hacía muy complicado”.

“Hasta la fecha”, aceptó Rafael, “se le hace complicado. Si incremento poquito su inglés pero yo siento que no comparado con la presencia y en la comunicación con compañeros y tener la fluidez que requiere”. 

La tomó en la transición

Y para remachar, el difícil momento alcanzó también a su hija Viviana, de 15, y quien “estudia aquí también, en clases virtuales. A ella le pasó lo mismo pues recién se había graduado de National Middle School  y al inscribirse en Sweetwater High School,  vino la pandemia”.

Al preguntarle a su hijo Fernando Rosas, quien espera reiniciar clases presenciales en julio o agosto próximos, ¿Cómo te has sentido en la educación virtual?, su respuesta fue directa:

“No me gusta, porque no puedo preguntar por ayuda ni estoy con mis profesores y mis amigos, como estaba acostumbrado”.