El cierre escolar ordenado tras la pandemia de COVID-19, unió a madre y sus dos hijas en una microempresa local

CHULA VISTA.- Después de más de década y media de trabajar como chofer de camiones escolares para el Distrito Escolar de Southbay en Imperial Beach, Nydia Pichardo recibió en la primavera del 2020 una dura noticia: ¡El cierre total de las escuelas y la orden de permanecer en casa!, debido al brote de la pandemia de COVID-19.

“A mi me mandan del trabajo a mi casa. Tengo 17 años manejando camiones para la escuela, soy Bus Driver, amo mi trabajo, me apasiona infinitamente, desafortunadamente, fue algo inesperado como todos sabemos, y mi esposo (Ernesto Pichardo, quien trabajaba para una empresa donde hacen partes para aviones) queda desempleado después de 22 años de trabajo”, relató en entrevista con El Latino San Diego .

Pero como ha ocurrido con otras empresarias latinas el mundo de Nydia no se iba a cerrar por una pandemia, quizás sin pensarlo ni proponérselo, afloró su espíritu de Emprendedora que muchas mujeres llevan guardado.

“Empecé desde mi garaje”

“Yo estaba en mi garaje”, continuó, “que es donde empecé a hacer mi negocio, no me latía mucho ponerle artesanías…Pero este es mi pueblito, pensé, esta mesa que yo estoy trayendo, es mi pueblo!!!Estos tortilleros, estos abanicos en palma, eso soy yo”.

“Y me dije wow, que maravilla!!! De una manera u otra todos nos estamos ayudando, apoyando y así es como empezamos. Ya después pues se me ocurrió esto que está iniciando. E igual me llevó unos días pensar en un nombre y quedó como El Pueblito de Nydia, su servidora”, señaló 

“Como la pandemia estaba tan fuerte, con números rojos por todos lados, pues no me quería arriesgar a viajar y ser contagiada, pues nunca sabe ¿verdad? Más con mi familia. Todo lo estuve manejando en línea”, expresó la entrevistada quien se vio en la necesidad de trabajar debido al brote del coronavirus, durante ocho meses,  entregando paquetes, para la popular empresa internacional Amazon. 

Entonces empiezo, primeramente, a buscar proveedores”, dijo, “cuidando que los productos fueran legítimos, pues desafortunadamente hay tantas cosas, que uno ve que no estamos como para confiar demasiado”.

“Comencé con los cubre-bocas”

“Comencé con los cubre-bocas, bordados, ayudando también a gente que necesitaba, a tener algún recurso porque afortunadamente nosotros en esta país, pues de una manera u otra estamos un poco más protegido. Y los indígena, ¿pues de dónde verdad?, reflexionó Nydia.

“De verdad que todo se fue dando día tras día”, recordó, “yo me considero una persona hiperactiva, no puedo estar parada, tengo a fuerzas que buscarle algo para seguir avanzando. Entonces esto se fue dando de día con día; empecé a ver lo que elaboraban en Chiapas, infinidad de productos, pero a mi lo que me llamó la atención fue el material palma”.

Pero a esta Emprendedora en ciernes lo que más le llamó la atención era “cómo ellos (los indígenas) bordaban la palma y cómo elaboraba una bolsa, un sombrero, entonces empecé a traer material hecho a mano de palma, en eso fue en lo que me enfoqué más”.

“Empecé a comprarles a ellos (y) poco a poco comencé a traer más cosas, de Chilapa, Guerrero y de Chiapas”, afirmó la entrevistada.

“Y ya después, continuando con los cubre-bocas encuentro un muchacho en las noticias, este muchacho pintaba las máscaras, pues (quedó también) desempleado por la pandemia; lo contacté y me mandó mascarillas hechas a mano”.

Se le unen sus dos hijas

Pero hoy a poco más de un año de que brotara la pandemia en California, Nydia y su pueblito ya no estaría sola, sino ¡acompañada por sus dos hijas!:  Melissa y Valeria Pichardo, quienes forman parte de esta micro-empresa familiar.

Y en efecto esta pequeña empresa agrega con las jóvenes Pichardo, un nuevo concepto: vistosos, simpáticos y coloridos vestidos para mascotas.

“Lo de los perritos viene después de los meses de yo estar trabajando las mascarillas y traer un poco de más producto. Es cuando mis hijas se acercan, vienen conmigo y me piden que si las puedo apoyar y pues trabajamos, y pues con gusto, como madre y equipo, y a ellas les nace la inquietud del producto mexicano y ellas empiezan a buscar algo que a ellos les llamó la atención que fue la ropita de mascotas”, narró Nydia Pichardo.

Descubren la belleza de la 

ropa mexicana para mascotas

Por su parte Melissa, quien tiene 20 años y estudia actualmente en Southwestern College de Chula Vista, respondió a pregunta especifica: “Es ropa mexicana para perritos (mascotas), hechas a mano, pero no la hacemos nosotros, nos las mandan de México”.

¿Qué has encontrado en esto, te gusta, qué encuentras en esta empresa?, le preguntamos.

“Sí me gusta, se me hace interesante que tengan ropa mexicana de perritos, no sabía eso, que hubiera ropa para mascotas, cuando comenzamos”, respondió.

Se nota que te sientes agusto con eso? ¿Por qué?

“Porque somos mexicanos y porque nuestros perritos quieren la ropita…, dijo tímidamente pero con evidente convicción. Melissa.

“Trabajando en un grupo”

Valeria, por su parte, de 16 años de edad y quien estudia en Otay Ranch High School,  respondió ante la misma pregunta: Pues me he sentido feliz porque estamos trabajando en un grupo y también, como ya dijo (su hermana Melissa), es ropa mexicana y artesanal y yo no sabía que tenían de perritos y cuando nos dimos cuenta, me dije ¡hay que bueno, es muy diferente porque siempre miras a perritos que tienen ropita pero no mexicana”.

“Este vestido le queda a una mascota chiquita…Un chihuahua, Es ropa artesanal,  hecha a mano, mi hermana y yo la escogemos y mi mamá es la que nos ayuda a ponerla aquí y haya; este vestidito, están muy bonitos los colores y vienen de la cultura mexicana, de Guadalajara”, agregaron Melissa y Valeria, mientras mostraban las pequeñas y vistosas prendas que después serían exhibidas en una demostración de sus dos mascotas llamadas: COVID (¡ni más ni menos!) y la pequeña Princess.

“Este viene de Chiapas. También tenemos cintos que vienen de Nuevo León, son de 100% piel y pues es con lo que estamos iniciando”, dijo por su lado su madre, quien invitó al público a conocer “El Pueblito de Nidia” y ayudar, de paso, a los indígenas artesanos mexicanos que elaboran estos vistosos productos .

Se recuperan

Ahora el pueblito y la familia formada por Nydia,  Melissa, Valeria y sus dos hermanos comienza a recomponerse y renacer tras el golpe del COVID en una empresa en el que la madre de familia, quien continúa trabajando para el Distrito Escolar y su esposo, Ernesto, han depositado sus esperanzas y su espíritu de ayuda a los demás, mientras el padre de familia ha reiniciado en un nuevo empleo.

Para mayor información sobre los mismos, llamar al (619) 426-1491 o acudir en persona a Celebrando Latinas Boutique: En 1105 Broadway,St. #206, Chula Vista, CA 91910.

La pequeña Princess es mimada por Fanny Miller (izquierda en la gráfica) y Pamela Smith (derecha). Foto: Sergio Estrada/El Latino San Diego.