Matthew Taylor, asesinó a sus dos hijos, el domingo pasado en Rosarito, México. Cortesía.

El doble filicidio de dos hermanitos estadunidenses de 2 años y 10 meses de edad al sur de Rosarito, Baja California, esta semana ha consternado a la comunidad de las californias al descubrirse que el padre los asesinó con saña presuntamente “iluminado” por una teoría conspirativa.

El descubrimiento inició cuando el lunes por la mañana don Arturo encontró y siguió restos de sangre al regresar a trabar al rancho El Descanso . 

“Me quedé bien espantado, muy sorprendido. Llamé por celular al 911 y me estuve ahí esperando, a que llegara la policía para decirle donde estaban los cuerpecitos”, dijo don Arturo, quien todavía temeroso prefirió usar pseudónimo y cubrirse el rostro.

“Eran dos niños, pequeñitos, me parece que una niña y un niño, desnuditos, pero el más chiquito con pañal; se notaba que les habían hecho muchas heridas en sus cuerpecitos”, dijo con notable nerviosismo.

Eran las 7 de la mañana del lunes cuando don Arturo encontró los restos. Los describió como niños güeritos de ojos claros.

Un par de horas después,  la noticia había corrido sin que las autoridades revelaran más detalles. 

Los investigadores  acordonaron la zona en que oficiales periciales y de homicidios de Rosarito buscaban pistas y reunían evidencias.

Los cuerpos de los bebés estaban en un paraje solitario que tiene un camino de terracería bordeado de altos arbustos, al este de la carretera sin cuota que conduce de Rosarito a Ensenada.

Poco después los detectives encontraron a un encargado de hotel en Rosarito quien dijo sospechar de un señor anglosajón quien llegó a registrarse en el fin de semana, de acuerdo con declaración que posteriormente dio el fiscal central en el estado, Hiram Sánchez.

El administrador de hotel dijo sospechar de un hombre anglosajón llegó con sus hijos pequeños sin la madre de los menores, pues los vio salir con sus hijos en la madrugada y regresar antes del amanecer del lunes solo, sin sus hijos. Luego entregó las llaves de la habitación y se marchó.

El hombre se había registrado en el hotel con su licencia de conducir de California, a nombre de Matthew Taylor Coleman, de 40 años de edad, con domicilio en Santa Bárbara, California. En cintas de la cámara de seguridad del hotel los investigadores extrajeron fotografías. 

En California, mientras tanto, el sargento E. Ragsdale, de la policía en Santa Bárbara, informó a El Latino que la madre de los niños se presentó el domingo a la oficina de personas desparecidas.

La señora no identificada informó que desconocía por más de 24 horas el paradero de su esposo,  Coleman, y de sus hijos, Kaloe, de 2 años, y Roxy, de 10 meses de edad.

Dijo que su esposo e hijos y el el automóvil de Coleman, un Splinter Mercedes Benz, habían desaparecido el sábado, sin aviso.

De acuerdo con declaraciones de la policía, la mujer descartaba que Coleman fuera a hacer daño a sus hijos y confiaba en que regresarían sanos y salvos a su casa, pero mientras tanto se sentía angustiada.

Coleman no respondía a llamadas de su esposa ni las que le hacía el sargento Ragsdale., quien con una aplicación localizó el celular de Coleman al lado mexicano de la frontera. 

Como Coleman siguiera sin responder llamadas, el oficial Ragsdale temió que fueran víctimas de un secuestro y decidió entonces pasar el caso a la Oficina de Investigaciones Federales (FBI) y avisó a la patrulla fronteriza en San Diego.

El FBI encargó el asunto a la oficial Jennifer Bannon, una experta en secuestros de ciudadanos estadunidenses a manos de delincuentes mexicanos y en temas del tráfico de drogas. 

La agente Bannon siguió el rastreo del celular de Coleman hasta ubicarlo en Tijuana cerca de la garita de San Ysidro, al lado mexicano de la frontera.

Bannon pudo comunicarse y pedir el empresario de Santa Bárbara que, por favor, cruzara la fronterañ sle dijo que su esposa estaba muy preocupada por él y por sus hijos.

Cuando Coleman llegó a una de las puertas de inspección de la garita, el agente de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) que lo recibió, notó que ingresaba a California solo, sin sus niños. 

Como el hombre tenía aviso de desaparecido con sus dos pequeños, fue enviado a la zona de inspección secundaria en la garita, donde ya lo esperaba la oficial Bannon.

La agente del FBI pidió a Coleman que hablara con ella bajo el juramente de dar declaraciones a una oficial federal, por lo que, si mentía, podría cometer perjurio.

El sujeto accedió y lo que dijo tiene consternada a la comunidad de las californias.

Coleman declaró  que “creía que sus hijos iban a convertirse en monstruos, por lo que tuvo que matarlos “.

Declaró que “fue iluminado por las teorías de conspiración de QAnon e Illuminati y estaba recibiendo visiones y señales” de que su esposa había pasado “ADN de serpiente” a sus hijos.

El hombre uso para los filicidios un arpón. Lo clavó por lo menos una docena de veces a cada uno de sus hijos, luego tomó los cuerpos y los arrojó entre matorrales cerca de un arroyo.

Cuando la agente del FBI le preguntó si sabía que lo que hizo estaba mal, Coleman reconoció que sí, pero que “tenía que salvar al mundo”.

QAnon, lo que presuntamente “iluminó” a Coleman,  es una teoría de conspiración usual entre la extrema derecha que alcanzó su mayor popularidad bajo la presidencia de Donald Trump. 

Esa teoría básicamente asegura que una organización obscura de pedófilos se ha adueñado de los gobiernos en el mundo; y algunos seguidores promueven la idea de que Donald Trump es una especie de enviado divino a salvará a la humanidad.

Las declaraciones de Coleman al FBI fueron entregadas ante la corte superior en Los Ángeles, donde continúa ahora el caso.

Coleman enfrenta cargos por homicidio con agravantes de dos ciudadanos estadunidenses en suelo extranjero, lo que conlleva las mayores penas posibles. 

El fiscal central en Baja California, Hiram Sánchez, dijo que su oficina seguirá en colaboración para dar pruebas a las autoridades federales estadunidenses.