Lazo rosa, cáncer de mama y autoexamen mamario. A qué edad comenzar con los controles, cada cuánto hacerlos y la importancia de los mismos

El lazo rosa es el distintivo en el mundo de la lucha contra el cáncer de mama. En 1992 un grupo de mujeres definieron que la cinta de este color sería el símbolo de la campaña que se estaba realizando contra esta enfermedad. El color tenía que ver con que en ese entonces representaba a la mujer y contrarrestaba con la enfermedad: daba sensación de bienestar y salud. 

A partir de allí, el lazo rosa se convirtió en el símbolo internacional sobre la lucha contra el cáncer de mama. El objetivo fue crear conciencia sobre la prevención, diagnóstico, cura y cuidados sobre esta enfermedad.

Qué es el cáncer de mama y cifras actuales

El cáncer de mama es una enfermedad por la multiplicación anormal de las células de la mama que forman un tumor maligno.

A su vez, esto puede producirse como consecuencia de diferentes factores de riesgo como ser mayor a 40 años, estilos de vida sedentarios, llevar una mala alimentación, ingerir alcohol, así como también una carga genética, aunque no siempre es así. De hecho, menos del 5% de todos los cánceres de mama están relacionados con factores genéticos que suelen ser muy determinantes. 

Y es que, si bien cada vez más personas tiene conocimiento sobre esta enfermedad, según datos de la Organización Mundial de la Salud, dentro de los casos de cáncer, un 16% de estos corresponde al de mama, un caso cada 12 mujeres.

Incluso, según la Organización Panamericana de la Salud, el cáncer de mama es la segunda causa de muerte en mujeres de América: cada año hay 462.000 casos nuevos y alrededor de 100.000 muertes.

En el caso de las mujeres de América Latina y el Caribe existe un 27% de nuevos casos, un 16% de muertes, mientras que en Estados Unidos y Canadá un 24% y 14% respectivamente.

A esto se pueden sumar los datos del Ministerio de Salud de la Nación Argentina que detalla que el cáncer de mama es la primera causa de muerte por tumores en mujeres, provocando 5400 fallecimientos por año. Y estas tazas se dan en mayor nivel en mujeres de entre a partir de los 45 o 50 años, aunque un 1% de esta enfermedad también puede presentarse en hombres.

Controles y autoexamen mamario

Por las mismas razones expuestas anteriormente, es clave que todas las mujeres puedan tener acceso a la información sobre esta enfermedad, así como a los controles correspondientes.

Aunque el cáncer de mama es difícil de prevenir, la detección temprana del mismo es fundamental, ya que los tumores de menos de 1 centímetro tienen hasta el 90% de probabilidades de curación. Además, existe una serie de medidas que se pueden tomar que disminuyen los factores de riesgo y la probabilidad de aparición de la enfermedad.

Si bien cada caso es particular y cada persona deberá consultar con su médico para que juntos determinen la edad en la cual empezar o los controles pertinentes según la historia clínica, como se dijo anteriormente, el riesgo de contraer cáncer de mama aumenta en mujeres a partir de los 45-50 años, por lo que las mamografías anuales a partir de esa edad son claves.

Este estudio, a partir de la utilización de rayos X permite diagnosticar tempranamente el cáncer de mama y da un mayor margen a poder aplicar un tratamiento adecuado y hasta, en algunos casos, la cura.

Asimismo, las mujeres deben realizarse controles ginecológicos anuales que incluyen pap, ecografías mamarias y trasvaginales. Estos se recomiendan a partir de que la persona es activamente sexual dependiendo, una vez más, de cada caso en particular. Todos estos estudios son necesarios, uno no excluye al otro ya que con cada uno se determinan cosas particulares.

Además, existe el conocido autoexamen mamario que puede y debe realizarse mes a mes cada mujer, independientemente de los controles médicos, ya que con el tacto, cada una puede detectar irregularidades. Básicamente consiste en palpar con cada mano el seno contrario con las yemas de los dedos, alrededor y en los pezones, así como en las axilas.

Mientras se palpe se deberá tener en cuenta si se siente alguna protuberancia, grano, o bulto, así como mirarse a un espejo mientras y controlar que tanto tamaño como color sean los adecuados. En caso de alguna anomalía o duda consultar con un especialista.

El mismo debe realizarse entre 3 a 5 días desde el comienzo del ciclo menstrual, según información que proporciona la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, ya que las mamas no están tan sensibles o con protuberancias en ese tiempo del ciclo. En caso de estar en la menopausia, se debe realizar en la misma fecha, cada 30 días.

Sin embargo, en este punto es necesario aclarar una cuestión. Algunas personas creen que por realizar el autoexamen no es necesario acudir a un especialista para el cumplimiento del resto de los estudios. Esto, lógicamente, no es así. El autoexamen no es excluyente del resto de los controles.