Hace tres años una cirugía rutinaria de aumento de senos dejó sin vida una mujer de 35 años madre de dos hijos, la muerte fue ocasionada porque la anestesia fue administrada sin la presencia de anestesiólogo.

Moisés Espinoza vio a su esposa Megan por última vez la mañana del 19 de diciembre de 2018, cuando llegaron a Divino Plastic Surgery en Bonita. El cirujano estético Dr. Carlos Chacón y una enfermera practicante llevaron a Megan a la cirugía a las 12:30 p.m., avisando a Moisés que alguien le avisaría en un máximo de tres horas cuando la cirugía hubiera terminado.

Según Espinoza, seis horas después llegó una llamada de un médico del hospital para notificar a Moisés que su mujer “no respondía”.

“Era una madre, una esposa maravillosa y una gran maestra. Era alguien que quería hacer del mundo un lugar mejor, y lo hizo”, dijo públicamente Espinoza.

A Megan se le administraron múltiples medicamentos, incluyendo Fentanilo, Demerol, Midazolam y Ketamina. Según una demanda del 12 de octubre de 2019 presentada por la familia de Megan, sus vías respiratorias no fueron monitoreadas por el médico y su enfermera, lo que la llevó a un paro cardiopulmonar.

La familia Espinoza demanda al médico y a su enfermera por administrar la anestesia sin un anestesiologo autorizado. La demanda cita un contrato firmado por Megan el 12 de septiembre para someterse a una cirugía de aumento de pecho en Divino Plastic Surgery en Bonita, donde un profesional con licencia debía administrar la anestesia.

“Como médico y abogado en casos de negligencia, los médicos y las enfermeras saben mejor, y tienen que rendir cuentas”, dijo públicamente el abogado Christian Jagusch. “La atención, o la falta de ella, es increíble. Conmueve la conciencia cuando se piensa que nada de esto debería haber ocurrido en primer lugar. Y, no sólo no debería haber sucedido, las acciones posteriores llevan esto a un nivel mucho más alto”.