Una investigación independiente determinó que la alcaldesa de Chula Vista no cometió discriminación ni acoso al llamar “gringo” a un concejal de la ciudad.

De acuerdo con una investigación que publicó el lunes el portal de noticias Voice of San Diego, el comentario de la alcaldesa fue sin intención de ofender, pero el concejal presentó una queja con el argumento de sentir que le discriminaron porque es de raza blanca.

Pero ahora la concejal Jill Gálvez dijo a ese medio que su colega no se sintió ofendido porque le dijeran gringo por su indisposición a comer chile, sin que lo tomó como excusa para buscar represalia contra la alcaldesa porque le ha cuestionado abusos de poder.

Los hechos, como los describió Voice of San Diego en su investigación iniciaron el año pasado cuando la alcaldesa Mary Casillas Salas y la concejal Gálvez comían en un restaurante sobre la tercera avenida, a donde se les aproximó el concejal John McCann.

McCann dijo que no puede comer platillos picantes y la alcaldesa le dijo que eso es porque es gringo. McCann no expresó disgusto en ese momento, sin hasta una semana después, cuando exigió a la jefa de personal de la ciudad una investigación contra la alcaldesa por discriminación y acoso.

La investigación que pagó a un abogado casi $16,000 dólares determinó que la alcaldesa hizo el comentario sin ánimo de discriminar ni acosar, y que McCann no fue ni acosado ni discriminado, aunque se sintió ofendido.

Pero se sintió ofendido desde antes de ese incidente, según dijo Gálvez a la reportera Julia Woock. “Fue una represalia. Pura y simple”, dijo Gálvez.

La acción de McCann se debió a que “la alcaldesa ha cuestionado legítimamente muchos abusos, abuso de la confianza pública y violaciones legales en que se ha involucrado el concejal McCann”, dijo Gálvez.