El fiscal estatal de Baja California, Hirám Sánchez, informó que el arma de fuego empleada para asesinar al fotógrafo Margarito Martínez Esquivel de Tijuana se usó para cometer al menos otros cinco atentados en la misma zona donde el lunes ocurrió el crimen.

El arma, de uso militar de 9 milímetros, se usó en cinco eventos violentos entre junio y junio del 2020 en la delegación Sánchez Taboada, que es la misma donde fue asesinado el fotoperiodista.

El fiscal también confirmó que se investiga a César Peña, un sujeto que se hace pasar por reportero para presentarse en sitios donde ocurren incidentes violentos.

Peña acusó sin pruebas hace un mes a Margarito Martínez de dirigir páginas de Facebook que los narcotraficantes utilizan para informar sobre homicidios y otros delitos.

Sonia de Anda, una dirigente de periodistas en Tijuana, dijo que ese día Margarito pidió apoyo al gremio porque temió que grupos aludidos en esas páginas atentaran contra él o su familia.

De Anda explicó que, después de ese incidente, el foto reportero intentó inscribirse en mecanismos de protección a periodistas del gobierno federal y del de Baja California pero el proceso quedó inconcluso.

Ahora las autoridades investigan si Peña tiene antecedentes y si hizo su falsa acusación contra Margarito con conocimiento de causa de que el fotógrafo sufriría represalias.

Los datos de inteligencia descartan la versión de la policía municipal que se apresuró a concluir preliminarmente que la muerte del periodista se debió a una discusión entre vecinos.

Más de un centenar de periodistas se presentaron al diálogo con el fiscal estatal.

Los periodistas de Tijuana planean hacer una vigilia para llamar la atención sobre las agresiones a colegas en México.

Margarito Martínez cubrió durante más de 20 años fotos de notas policiacas. Durante los años en que se registraron más homicidios en Tijuana, entre el 2006 y el 2008, Margarito comenzó a saludar y despedirse con claves policiacas, decía “10-4”, para decir de acurdo o enterado, y “4-4” para decir hola o despedirse. Pronto lo identificaron como Margarito 4-4 Martínez.

El fiscal estatal de Baja California, Hirám Sánchez, informó que el arma de fuego empleada para asesinar al fotógrafo Margarito Martínez Esquivel de Tijuana se usó para cometer al menos otros cinco atentados en la misma zona donde el lunes ocurrió el crimen.

El arma, de uso militar de 9 milímetros, se usó en cinco eventos violentos entre junio y junio del 2020 en la delegación Sánchez Taboada, que es la misma donde fue asesinado el fotoperiodista.

El fiscal también confirmó que se investiga a César Peña, un sujeto que se hace pasar por reportero para presentarse en sitios donde ocurren incidentes violentos.

Peña acusó sin pruebas hace un mes a Margarito Martínez de dirigir páginas de Facebook que los narcotraficantes utilizan para informar sobre homicidios y otros delitos.

Sonia de Anda, una dirigente de periodistas en Tijuana, dijo que ese día Margarito pidió apoyo al gremio porque temió que grupos aludidos en esas páginas atentaran contra él o su familia.

De Anda explicó que, después de ese incidente, el foto reportero intentó inscribirse en mecanismos de protección a periodistas del gobierno federal y del de Baja California pero el proceso quedó inconcluso.

Ahora las autoridades investigan si Peña tiene antecedentes y si hizo su falsa acusación contra Margarito con conocimiento de causa de que el fotógrafo sufriría represalias.

Los datos de inteligencia descartan la versión de la policía municipal que se apresuró a concluir preliminarmente que la muerte del periodista se debió a una discusión entre vecinos.

Más de un centenar de periodistas se presentaron al diálogo con el fiscal estatal.

Los periodistas de Tijuana planean hacer una vigilia para llamar la atención sobre las agresiones a colegas en México.

Margarito Martínez cubrió durante más de 20 años fotos de notas policiacas. Durante los años en que se registraron más homicidios en Tijuana, entre el 2006 y el 2008, Margarito comenzó a saludar y despedirse con claves policiacas, decía “10-4”, para decir de acurdo o enterado, y “4-4” para decir hola o despedirse. Pronto lo identificaron como Margarito 4-4 Martínez.