Joe Biden llegó hoy hace un año a la Casa Blanca con la meta de regularizar la situación migratoria de por menos 8 millones de indocumentados y eliminar medidas antiinmigrantes que impuso Donald Trump, pero en un año nada de eso ha cumplido, y se aleja cada vez más de sus promesas de campaña.
“Ha sido un pésimo año para los migrantes”, sintetizó en plática con Excélsior el director del proyecto fronterizo del Comité de Servicios de los Amigos Americanos en San Diego, Pedro Ríos.
A un año de gobierno, la administración Biden se olvidó de regularizar indocumentados, está cada vez más presionado por retórica antiinmigrantes en la frontera, y lo único que ha atinado a efectivamente hacer es continuar algunas de las peores medidas de Trump.
Biden reactivó en diciembre el programa Quédate en México en Texas y este mes en San Diego, con lo que anula el proceso de asilo y lo sustituye con un mecanismo que obliga a los solicitantes a esperar en la frontera mexicana citas en corte, mientras filtra posibilidades.
La administración Biden también conservó de Trump la medida Título 42, una autorización para que la patrulla fronteriza expulse del país de inmediato a México a migrantes que cruzan la frontera a solicitar asilo, sin atender sus peticiones, con el argumento de prevenir contagios.
Pedro Ríos dijo que la administración Biden sabía perfectamente desde antes de tomar el poder del impacto inhumano de ambas medidas.
Diversos grupo en el país “sostuvimos bastantes reuniones con el equipo de transición de Biden y nos aseguramos que sus representantes entendiera lo devastadoras que son esas medidas para las comunidades migrantes”, dijo.
La organización Human Rights First documentó que en los primeros seis meses de gobierno de Biden, 3,250 casos de migrantes secuestrados y víctimas de ataques, violación sexual, trata de personas y asaltos armados violentos, todo esto aún sin que reentrara en vigor Quédate en México.
“Lo que vemos un año después es que lo que nos dijo no eran compromisos, que no le da prioridad a los derechos humanos de los migrantes”, dijo Ríos.
En cuanto a regularizar finalmente la situación migratoria de 8 millones de dreamers, campesinos indocumentados, trabajadores esenciales sin autorización y beneficiarios de Estatus de Protección Temporal, la administración Biden dejó la idea en el olvido.
Biden quiso incluir la reforma migratoria por fin, después de más de 20 años, en un plan presupuestario que la bancada demócrata conseguiría aprobar con un voto a favor de la vicepresidenta Kamala Harris.
Pero la propia administración y el congreso de mayoría demócrata dijeron que pasaban del plan A al Plan B y al Plan C, intentos todos que abandonaron cada vez que una funcionaria asignada al servicio del senado decía que el tema de migración no se incluye en una iniciativa económica.
La administración y la bancada demócrata dejaron morir la iniciativa, ya no tienen un plan D, dejaron sin defensa la posibilidad al tomar como excusa lo que opinó la funcionaria.
El dirigente de los Amigos Americanos opinó que en el abandono de promesas de migración de la administración “influyó el cambio de narrativa sobre la frontera” cuando se acerca la fecha de elecciones.
Pedro Ríos dijo que la administración observó que “los grupos republicanos más
conservadores y recalcitrantes atizaban el tema de la frontera de una forma que ya era posible que se desatara la violencia”.
Por ejemplo el gobernador Gregg Abbott que busca la reelección este año en Texas y algunos observadores creen que podría lanzarse como candidato a la presidencia si Trump desiste.
Abbott tiene la atención de muchos medios de comunicación con el despliegue de agencias del orden texanas en la frontera y sanciones por el tema de la migración, que corresponde al gobierno federal.
En dos ocasiones, en el Valle del Río Grande y el Del Río, la patrulla fronteriza dejó que cruzaran familias migrantes sin detenerlas durante semanas y se aseguró de que algunos medios cubrieran la noticia pero sin dar declaraciones.
Cuando producto de esa actitud laxa se formaban corrientes de miles de migrantes, entonces la patrulla cerraba el paso y daba declaraciones sobre crisis en la frontera.
Adicionalmente, Pedro Ríos observó que las agencias fronterizas siguen sin tener un mecanismo de transparencia para rendir cuentas cuando ocurren actos de violencia que las involucran, y que las detenciones por parte de la oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) “han aumentado durante la presidencia de Biden, no han bajado”.