Sin duda alguna el consumo excesivo del alcohol en los Estados Unidos constituye un problema público no sólo por las consecuencias de orden social que puede generar por sus efectos inmediatos; sino porque también a largo plazo ocasiona importantes daños a la salud.

De acuerdo a las estadísticas de “International Wine & Spirits Records” en USA se experimentó el mayor crecimiento en consumo de alcohol desde el 2002 con un 4,6%, siendo las bebidas de consumo más populares el (Agave, Whisky, Wodka y los cocteles preparados).

De acuerdo a la “Asociación Americana de Cardiología (American Heart Association)”, el alcohol puede generar afecciones tales como Hipertensión Arterial, Obesidad, niveles elevados de Triglicéridos en sangre y colapso cardiovascular y de manera específica está descrito que el consumo excesivo y prolongado del mismo, genera lo que se conoce como “Miocardiopatía Alcohólica” que es una forma de insuficiencia cardíaca generada por los efectos tóxicos del alcohol sobre el músculo cardíaco.

Ahora, bien es sabido y prácticamente se ha coinvertido en una tradición, que ingerir una cantidad moderada de alcohol diaria equivalente a 15 gramos en mujeres y 30 gramos en hombres de vino tinto puede beneficiar la función cardíaca y reducir los riesgos cardiovasculares por efecto de los polifenoles antioxidantes que posee este de tipo vino. Por lo que la pregunta que a continuación tendríamos que plantearnos sería la siguiente: ¿Puede una persona con insuficiencia cardíaca de base, ingerir estas cantidades de vino tinto al día o de pequeñas cantidades de cualquier otro licor?

La respuesta nos las ofrece el Dr. John William, médico cardiólogo de la Universidad John Hopkins, quien asevera que ninguna persona que esté padeciendo de insuficiencia cardíaca debe consumir alcohol, no sólo por la acción de este sobre el músculo cardíaco, sino que también puede interferir en la acción farmacológica de los medicamentos que este paciente se encuentre tomando, por lo cual puede resultar severamente afectado e inclusive en riesgo de presentar una emergencia médica.

¿Cuándo se debe acudir al médico?

Como moraleja de lo comentado en la presente entrega, debemos decir que un paciente con problemas cardiovasculares siempre debe estar en control periódico con su cardiólogo o internista y ante cualquier duda o cambio de hábitos, inmediatamente debe comunicarse con él para recibir la asesoría pertinente. Y, por otro lado, dicha acción debe estar acompañada por la ejecución de un buen estilo de vida que incluye una buena alimentación y la realización de actividad física la cual obligatoriamente también debe tener una evaluación previa para que el paciente sepa qué ejercicios puede hacer, cuantas veces por semana y en qué intensidad.

Si usted amigo lector es un paciente con problemas cardiovasculares o tiene un familiar, amigo, vecino o compañero de trabajo en esta situación y requiere de una orientación rápida, lo puede hacer comunicándose con la “Asociación Americana del Corazón” por los teléfonos: 1-800-242-8721 y 1-888-478-7653 donde con mucho gusto lo podrán atender. Y también pueden preguntar a través de nuestro correo electrónico: tusaludhispana@arjuna

Por Dr. Carlos G. Cruz H.

Columnista en semanarios en New York, New Jersey, Delaware, Pennsylvania, Connecticut, Texas, Florida , California y Carolina del Norte