Aseguró el fundador de Herencia Hispana California, tras recibir su Residencia Legal

SAN DIEGO.- Para Salvador Candia, fundador de la organización no lucrativa Herencia Hispana California el mes de febrero va a estar presente en su mente por siempre en toda su vida.

Y es que en este mes no solo nació él (el 23 de febrero de 1979, en la comunidad de Tlapa de Comonfort, Guerrero), sino su hija Yaneli (el 22 de febrero de 2012), pero lo más impresionante: El mes en el que un oficial de inmigración le daba una gran noticia: Desde ahora eres residente legal de los Estados Unidos.

Al escuchar pronunciar de parte de un oficial de inmigración en el Consulado de Estados  Unidos en Ciudad Juárez las palabras: “Ha sido aprobado. Lo primero es que rompí en llanto de emoción, pues por fin Dios me dio esa bendición”, relató en entrevista con El Latino San Diego.

Explosión de sentimientos 

La explosion de sus sentimientos largamente contenidos tenían una explicación lógica pues cuando salió el 29 de enero  a ir a Ciudad Juárez en busca de su residencia no fue fácil para él, pues lo hizo “con mucho temor, con precupación de que no estaba cien por ciento seguro que me la dieran; pasaba por mi mente qué tal si me niegan la residencia, qué va a pasar de mi y lo que cruzaba en mi mente, cruzar de nuevo como inmigrante qué más”. Lo que yo no quería es que me separara de mi familia”, afirmó Salvador. 

Yo me fui con ansiedad”, aceptó,”me fui con estrés, preocupación. Mi corazón no paraba de latir, como taquicardia, la verdad. Perdí el apetito, qué va a pasar, me aprobarán o no me aprobarán y si no me aprueban, quee va a pasar; voy a vivir en Tijuana, lugar donde nunca he vivido. No conozco a la gente; hay un temor por una ciudad que por décadas ha tenido una mala reputación.Vas a perder los 10 años de jardinería, la organización Herencia Hispana va a desaparecer. Eso fue lo primero que pasó por mi mente”.

Un largo y sinuoso camino

Pero ya con el documento en la mano, automáticamente vino a su mente las dos primeras dos ocasiones en que intentó cruzar y fue deportado por inmigración (en 1998 y 1999) por la frontera Agua Prieta, Sonora-Douglas, Arizona. De cuando tuvo que regresar de Nueva York al enfermarse por varicela, la primera vez, y por las llagas sangrantes en sus pies, el mareo y la debilidad que le causó una caminata de más de 12 horas en el desierto de Arizona.

También su exitos cruce en la tercera ocasión (que para él fue la vencida) pues ya no volvió a salir hasta su reciente viaje a Ciudad Juárez: “En Nueva York fui ayudante de construcción, trabajé en una compañía de pintura, trabajé de lavaplatos,mesero, de bus boy en restaurantes.

¡Salvó su vida de milagro!

Especial recuerdo la trae al nuevo Residente Legal su trabajo en en cafetería y preparación de alimentos antes que (derumbaran) las torres también trabajé como Home Delivery (llevaba comida a las oficinas de gobierno). “Había dejado la comida dos horas antes de que las tiraran”, reveló lo que le salvo la vida.

Hoy el futuro de Salvador es promisorio, pues el fundador de Herencia Hispana California, el 15 de septiembre de 2012, ya podrá registrar su negocio de jardinería y salir de las sombras y continuar con su apoyo a la comunidad inmigrante en pandemia y sin ella, “cuando se han quemado las casa, cuando una persona muere, hemos donado camas eléctricas, de hospital, silla de ruedas, tu lo sabes”, fue el contundente testimonio de este gran líder pro inmigrante ejemplar.