By Jessica McDonald

Luego de que la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) retirara su autorización para el uso de dos tratamientos contra el COVID-19 con anticuerpos monoclonales por la alta probabilidad de que no sean efectivos contra la variante ómicron, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, afirmó erróneamente que la decisión se había adoptado “sin un ápice de información clínica” que la fundamente. Puede que no haya estadísticas de pacientes, pero los estudios de laboratorios que sugieren que los tratamientos no ayudarán a las personas infectadas por ómicron son robustos. 

El 24 de enero, la FDA anunció que ya no autorizaba el uso de dos tratamientos contra el COVID-19 con anticuerpos monoclonales en Estados Unidos, ante la evidencia de que “es muy poco probable” que funcionen contra ómicron, la variante predominante en la actualidad. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) estimaron que el 22 de enero la variante ómicron representaba el 99,9% de las infecciones por coronavirus en el país.

“Esto evita exponer a los pacientes a efectos secundarios, como reacciones en el lugar de la inyección o reacciones alérgicas, que pueden ser potencialmente graves, de agentes de tratamiento específicos que no se espera que proporcionen beneficios a los pacientes que han sido infectados o expuestos a la variante ómicron”, dijo la FDA en un comunicado de prensa que explica la decisión.

Los fabricantes de ambos medicamentos de anticuerpos, Eli Lilly y la empresa biotecnológica Regeneron, dijeron en comunicados que coinciden con la FDA y consideran la decisión apropiada.

La agencia dijo que permitiría nuevamente el uso de los medicamentos si surge otra variante “susceptible a estos tratamientos” y compartió con profesionales de salud tratamientos que son efectivos contra ómicron. Esos incluyen dos píldoras antivirales recientemente aprobadas, el antiviral remdesivir y otro anticuerpo monoclonal llamado sotrovimab, de GlaxoSmithKline y Vir Biotechnology, a pesar de que algunos de ellos escasean.

El estado de Florida y su gobernador republicano, sin embargo, criticaron la decisión de la agencia y el 24 de enero exigieron, en un comunicado de prensa, que el gobierno “revierta su decisión imprudente y súbita” mencionando además que el estado tuvo que cancelar más de 2.000 citas para el día siguiente con tratamientos de anticuerpos.

“Esta medida unilateral y abrupta del gobierno de Biden impedirá el acceso a tratamientos que salvan vidas para floridanos y estadounidenses”, señala el comunicado de prensa, el cual no menciona que la FDA suspendió la autorización a los medicamentos debido a la falta de efectividad.

“Sin un ápice de datos clínicos para fundamentar su decisión, el gobierno de Biden ha revocado la autorización de uso de emergencia para tratamientos con anticuerpos monoclonales que salvan vidas”, publicó DeSantis el 25 de enero en un tuit. “Los floridanos se han beneficiado de las sedes que ofrecen tratamientos en el estado y su acceso al tratamiento no debería negarse por los caprichos de un presidente en apuros”, agregó.

Pero DeSantis, quien ha promovido los tratamientos con anticuerpos durante mucho tiempo pero no ha promovido las vacunas con el mismo entusiasmo, confunde al concentrarse solamente en las estadisticas clínicas. Si bien puede que no haya estudios en personas que demuestren que los tratamientos con anticuerpos ya no sirven, sí hay abundantes datos, incluyendo los emitidos por las empresas que producen los medicamentos, que sugieren que estos tienen escasa o ninguna capacidad de enfrentar la variante ómicron.

Además, la gran parte las pruebas han sido evidentes durante un mes. Las directrices de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) para tratar el COVID-19 han advertido desde el 23 de diciembre que los medicamentos probablemente no son efectivos contra ómicron y recomiendan suministrarlos solamente cuando se prevea que al menos 20% de una población esté infectada por otra variante, con la “premisa de que el tratamiento será inefectivo si están infectados por la variante ómicron”.

El 19 de enero, ante el avance de ómicron, la agencia revisó sus directrices nuevamente para desaconsejar por completo el uso de los medicamentos, porque “no hay pruebas fácilmente disponibles para identificar variantes inusuales distintas a ómicron en tiempo real”. Sin embargo, numerosos estados, incluyendo Florida, continúan suministrando los medicamentos a una gran cantidad de personas.

Desde septiembre, el gobierno federal ha suministrado terapias monoclonales contra el COVID-19 a los estados, según la cantidad de casos de COVID-19 y el consumo de los medicamentos en esa localidad. Los departamentos locales y estatales de salud luego deciden dónde envían los tratamientos.

Esta semana, Florida recibió 3.216 tratamientos de sotrovimab, el único monoclonal que todavía parece ser efectivo contra ómicron, cifra mayor a la de cualquier otro estado excepto California y Texas. Pero esas dosis no son suficientes para reemplazar la pérdida de los medicamentos resistentes a ómicron. La semana pasada, por ejemplo, Florida recibió el doble de terapias de Regeneron y Eli Lilly que de sotrovimab.

Medicamentos de anticuerpos resistentes a ómicron

Los medicamentos en cuestión son anticuerpos sintéticos que incluyen a REGEN-COV, una combinación de los anticuerpos casirivimab y imdevimab de la empresa Regeneron, y al combo de bamlanivimab y etesevimab de la empresa Eli Lilly. Ambos tratamientos de anticuerpos se concentran en la proteína de la espícula del virus SARS-CoV-2 y pueden evitar que ésta entre a las células, o al menos podían en versiones previas de virus.

Ensayos clínicos previos mostraron que los cócteles de anticuerpos, los cuales se aplican vía intravenosa o se inyectan debajo de la piel, redujeron el riesgo de hospitalización u otros desenlaces negativos en pacientes de alto riesgo, llevando a la FDA a autorizarlos para pacientes no hospitalizados, con COVID-19 leve a moderado y con alto riesgo de desarrollar una enfermedad grave. Al igual que cualquier tratamiento contra el COVID-19, los monoclonales no sustituyen la vacunación.

Pero no hay razón para pensar que esos resultados previos se mantendrán contra la variante ómicron que tiene un alto número de mutaciones. Debido a estas, la forma de la proteína de la espícula de la variante ómicron es diferente y estos anticuerpos específicos no pueden neutralizar bien, o del todo, la variante ómicron, tal como numerosos estudios de laboratorio lo han demostrado.

Muchos de estos estudios exploraron si estos anticuerpos eran efectivos para limitar la infección de células en placas de petri, usando virus diseñados para catalizar proteínas de la espícula específicas de determinadas variantes del coronavirus, conocidos como pseudovirus. Tales experimentos pueden evaluar el desempeño de varios anticuerpos contra diferentes variantes de un virus, pero son más seguros y rápidos que experimentos similares con virus infecciosos vivos.

Una investigación publicada en Nature por científicos en Hong Kong y en la Universidad de Columbia, por ejemplo, halló una reducción sustancial, de más de 1.000 veces, en la capacidad de los anticuerpos de Regeneron y de Eli Lilly para neutralizar un pseudovirus de ómicron, comparado con un pseudovirus ancestral. “Sorprendentemente”, los autores escribieron, las cuatro combinaciones de medicamentos evaluadas perdieron “actividad sustancial” contra ómicron, “probablemente eliminando o perjudicando su eficacia en pacientes”.

Otros estudios sin publicar que aún no han sido revisados por otros científicos también hallaron escasa o ninguna capacidad de los anticuerpos usados en los cócteles de Regeneron y de Eli Lilly para neutralizar los pseudovirus de ómicron.

Al probarlos contra el virus infeccioso ómicron, los anticuerpos de Regeneron y Eli Lilly también fracasaron. Un reporte del 23 de diciembre publicado en Nature, por ejemplo, determinó que todos los anticuerpos en esos tratamientos, por sí solos o combinados como aparecen en esos cócteles, eran “inactivos” contra un virus ómicron aislado de un viajero que volvía a Bélgica desde Egipto.

De manera similar, un estudio publicado el 19 de enero en Nature Medicine determinó que los anticuerpos combinados de Regeneron y Eli Lilly empleados como tratamientos “perdieron toda actividad neutralizante” contra un virus ómicron tomado de un estadounidense infectado.

Estos hallazgos coinciden con las conclusiones a las que llegaron las empresas.

“La evaluación del pseudovirus y del virus auténtico confirman que no son efectivos para tratar ómicron, la variante predominante en la actualidad”, anunció Eli Lilly en un comunicado sobre su cóctel de anticuerpos, y agregó que la empresa y la FDA “coinciden en que no es médicamente apropiado” usar el producto.

En un comunicado para FactCheck.org, Regeneron se refirió a la decisión de FDA para limitar el uso de su medicamento como “apropiada” y dijo que su cóctel previamente efectivo “no funciona contra ómicron en estudios de laboratorio, lo cual nos dice que desafortunadamente no va a funcionar en personas infectadas con esta variante”.

Ambas empresas tienen otros monoclonales que dicen que deberían funcionar contra ómicron. Bebtelovimab de Eli Lilly está en revisión de la FDA para una autorización de uso de emergencia, mientras que Regeneron se prepara para comenzar ensayos clínicos de su candidato.

Información clínica

La afirmación de DeSantis de que no existe información clínica que demuestre que los tratamientos de anticuerpos de Regeneron y Eli Lilly son inefectivos es técnicamente correcta, pero el gobernador se centra  en la escasez de datos, en lugar de ser transparente en cuanto a que toda la evidencia restante apunta a que las terapias son en gran parte, o totalmente, inútiles.

El Departamento de Salud de Florida ha emitido comentarios similares a los de DeSantis, al citar una limitación mencionada en un estudio para alegar que ratifica su postulado.

“Florida discrepa con la decisión que bloquea el acceso a cualquier tratamiento disponible en la ausencia de evidencia clínica. Hasta la fecha, esa evidencia clínica no ha sido proporcionada por la  Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA)”, dijo el departamento en un comunicado de prensa que anunció el cierre de las sedes para tratamientos de anticuerpos en el estado tras la decisión de la FDA sobre la autorización de uso de emergencia.

“Tal como se establece en uno de los estudios sin publicar citados en la página web de NIH, ‘pese a observar diferencias en la actividad de neutralización con ciertos mAbs [anticuerpos monoclonales], queda por determinar cómo este hallazgo se traduce en protección clínica contra B.1.1.529 [ómicron]’”.

Pero esa apreciación no es tan importante como parece. El autor principal de ese estudio, el doctor Michael S. Diamond, un especialista en enfermedades infecciosas, microbiología e inmunología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis, dijo a FactCheck.org que los hallazgos sobre cultivos celulares deben ser confirmados en animales, pero que parte de ese trabajo ya se ha realizado. Y una confirmación pendiente no es una razón de peso para ignorar la información existente.

El estudio de Diamond, el cual fue publicado por Nature Medicine, es uno de los que halló que los cócteles de anticuerpos de Regeneron y Eli Lilly “perdieron toda actividad neutralizante” cuando se probaron contra el virus ómicron vivo. También probó otros monoclonales, incluyendo uno de AstraZeneca usado para prevenir la infección de coronavirus, el cual tuvo una reducción de 30 veces en la neutralización de ómicron.

Ese monoclonal, Diamond escribió en un correo electrónico, “probablemente sea menos efectivo, pero necesita ser probado in vivo (con animales),” y agregó que no se conoce el significado de una reducción de 30 veces “pero no puede ser algo bueno”. En cambio, dijo, los productos de Eli Lilly y Regeneron “probablemente pierdan su eficacia completamente” (énfasis de Diamond) y ya existe cierta información con animales que sustenta esa idea.

Diamond se refirió a un estudio aún sin publicar y compartido en un servidor de borradores el 24 de enero, el cual encontró que en un ratón el tratamiento con el cóctel de Regeneron no tenía un efecto virológico cuantificable contra la variante ómicron, pese a que se administró en una dosis mayor que en variantes previas.

Si bien ese experimento no evaluó el producto de Eli Lilly, Diamond dijo que ante la información sobre el cultivo celular, es “muy probable” que los resultados sean los mismos.

“Si bien admitimos que los estudios in vivo son necesarios, toda la información apunta a una pérdida sustancial de eficacia” de los anticuerpos “de Lilly y Regeneron”, dijo Diamond, y “ahora información de otro grupo… apoya esta idea”.

Además, dijo Diamond, esperar evidencia clínica no es práctico en esta situación. “Creo que no hay manera de probar con humanos lo suficientemente rápido. Preferiría dar medicamentos (anticuerpos, moléculas pequeñas) que no muestren tal pérdida de eficacia según datos del cultivo celular y animal”, dijo. “Esa es mi interpretación de la FDA”.

Traducido por Luis Alonso Lugo.

Nota del editor: El Proyecto de Vacunación/COVID-19 de SciCheck es posible gracias a una beca de la Robert Wood Johnson Foundation. La fundación no tiene control alguno sobre las decisiones editoriales de FactCheck.org, y los puntos de vista expresados en nuestros artículos no reflejan necesariamente el punto de vista de la fundación. El objetivo del proyecto es aumentar el acceso a información precisa sobre el COVID-19 y las vacunas, y reducir el impacto de información errónea.