SAN YSIDRO, CA.- La necesidad de que se reactiven programas de salud que fueron claves en el desarrollo de las comunidades de California fue planteado por el ex presidenta del Programa Migrante de California, María Antonio.

En entrevista con El Latino San Diego, consideró que este programa que sigue funcionando, aunque no en un 100% como hace más de dos décadas, debe ser acompañado por otros programas que probaron su importancia y eficacia en apoyo a las familias de la comunidad migrante en el estado en general, y no solo de los mexicanos y los latinos.

“Estuve trabajando, mano a mano”

“Estuve trabajando mano a mano en ese entonces (entre 1997 y 2005) con Jack O’Connell, Superintendente de Educación del Departmento de Educación de California” en programas de educación como “Que Nigún Niño Quedara Atrás” (No Child Left Behind Act).

¿Entonces era un programa para Educación lo que cubría el Programa Migrante?, se le preguntó.

“De educación”, respondió la entrevistada, “pero también de salud porque el programa ahí entraba para que el niño fuera atendido, para que le adptaran lentes, para que le checaran sus ojos, un estudio de salud completo, para que le revisaran sus dientes, el dentista, para que le pusieran sus vacunas, para que llevara su mochilita, sus cosas que él necesitaba para desarrollarse dentro del plantel educativo”.

Educación y Salud en
los niños, van de la mano

María Antonio quien tuvo que hacer una pausa en su actividad como promotora de la salud para atender una enfermedad, a la que afirma tendría que dedicar el 100 por ciento, agregó:

“En Ese programa de que Ningún Niño se Quede Atrás”, indicó, “se trataba de que, por ejemplo, los niños migrantes, se les dice niños migrantes no importa que edad tengan, está enfocado del ultimo año desde el Kinder hasta el High School (Preparatoria). Abarcaba todos esos niveles. K-12, todo era trabajar, año con año, recabando fondos y los fondos eran autorizados para esos niños que tenían necesidades para desarrollarse dentro del sistema escolar”.

“Muchas veces el niño llegaba a la escuela con dolor de muela. No podia concentrarse porque le dolía la muela o no podia mirar bien porque le faltaban lentes, entonces eso es lo que cubría el programa migrante”, ejemplificó.

“Fui primero representante del programa migrante”, record María, “luego presidenta a nivel regional, después fui presidenta en todo California. Entonces yo trabajé desde San Ysidro hast el Condado de Orange”.

Describió sus principales tareas: “A las mamás yo les hablaba de que se hicieran su mamograma, cómo hacerse su autoexamen de su mama. Los cuidados que tenían que tener acerca del papanicolau; los cuidados de sus hijas cuando ya entraban a una edad de que se les tenía que poner también su vacuna para el papiloma humano”.

Un programa integral

Entonces era un programa integral; es decir, ¿no se trata solo de los niños, sino también, incluso, de los padres de toda la familia?, le preguntamos.

“Así es, yo trabajaba con padres y con niños”, continuó, “a los padres se les enseñaba cómo involucrarse en la educación de sus hijos, cómo era importante que fueran a la escuela, a sus juntas, a preguntar cómo está Juanito, como está María y ya la maestra tenía que quitar a María del rincón y ponerla enfrente, porque sabia que la mamá, aunque no supiera leer, aunque trabajara en el campo, iba y preguntaba por María”.

“Entonces era motivar a los padres para que se involucraran en la educación de sus hijos. Educaba a las mujeres para sus cuidados personales del papanicolau, de su autoexamen, a los hombres del cuidado de su próstata, su chequeo físco. A los niños, de los cuidados que tenían que tenerle de sus vacunas, que si no tenían vacunas llevar al programa para que los vacunaran, llevar a las madres para que les hicieran sus estudios, que les hicieran su mamograma”, subrayó.

Y puntualizó en el mismo sentido: “Llevarles talleres de Educación para que ellos participen en la educación de sus hijos. Todo eso, en ocasiones acudir al campo a llevarles agua, llevarles alimento. Ver si los tratan bien, si no los estaban explotando, ver sus necesidades en el campo y en su hogar”.

“Para que supieran los síntomas y los cuidados”

Al preguntarle que otros temas de la salud y enfermedades abordaban, señaló: (pláticas de orientación sobre) Diabetes, tabaquismo, alcoholismo, colesterol, alta presión, “varios cuidados en los cuales se involucraban ellos para que supieran los síntomas y los cuidados que tenían que tener”.

María Antonio dijo haber conocido y haber estado en contacto frecuente con otras promotoras y programas, “pero también me involucraba con el Programa Por la Vida, el de Familias Saludables, porque esos mismos programas son los que yo llevaba a los padres de familia”.

Nos conocimos todas ellas. Yo estuve trabajando con el programa migrante, pero también me involucraba en el Programa de Por la Vida, de Familias Saludables, porque esos mismos programas son los que yo llevaba a esos padres de familia.

Trabajar para conseguir los fondos requeridos

“Para que un programa funcione tiene que estar uno involucrado el 100 por ciento en el programa”, dijo, “porque si es de salud y se mantiene el programa por medio de fondos, entonces  (es clave saber) desde el punto de dónde viene el dinero, (y) desde ahí se tiene que involucrar. El programa migrante ha funcionado, sigue funcionandono no en un 100 por ciento como antes, pero sigue funcionando porque se mantienen los fondos y esos fondos son autorizados por el gobernadora”.

“Y yo iba hasta Sacramento a llevar cartas, llevar testimonios, a llevar pruebas de cómo está funcionando este programa. Yo con esa carta le decía: Quiero que me firme esta carta porque este programa está funcionado así y así. Aquí están las pruebas y solo así nos firmaban esas cartas para esos fondos que se requieren”, mencionó a manera de ejemplo sobre la importancia y el tiempo que se requiere para poder conseguirlos.

Uno tiene que ir hasta allá…”

“Entonces, uno como promotor”, señaló, “tiene que ir hasta allá a solicitarles, a insistirles a ellos, al gobernador y a todos los que están autorizando esos fondos para que los autoricen. Y se va a agarrar el vuelo bien tempranito y estar todo el día allá. Fírmale aquí, fírmale allá; ahora sube para allá, baja para acá y de regreso para San Diego.

“El doctor Gregory Talavera nos apoyó mucho también con su conocimiento, su esposa, Ana Talavera. Todos ellos, la doctora Ana también, y otra doctora con ese nombre…”, recordó.

Pero más allá del reconocimiento  que es parte también de estas entrevistas a quienes han trabajado por la salud en California y en especial en el condado de San Diego, en una forma realista que programas se pueden reactivar, o si ya no se pueden, tendría que crear otros nuevos? ¿Cúal es su opinión?

“Debería continuar”

“Yo para mi, de acuerdo a como trabajé con todos estos programas”, puntualizó la entrevistada, “yo sé que el Programa por la Vida debería de continuar, ¿verdad? y deberiamos de seguir insistiendo en solicitar esos fondos, porque el programa Por la Vida no nada más abarcaba por decir el hazte tu mamograma y ya, no, incluyó muchos programas, talleres y preparación para las mujeres y la comunidad entera. Tenía lugares donde enviar a estas mujeres para su chequeo o para su preparación”.

“Entonces, así a ojos cerrados  yo pediría fondos  para el Programa por la Vida y también para el programa migrante, por qué no? Porque es un programa para todos los que llegan. Un migrante no nada más es un mexicano, no es nada más para un latino, son para cualquier raza que llega y desconoce el idioma inglés y que mete a sus hijos a la escuela y que no sabe cómo van a hacerle, y se les cierra el mundo. Entonces son muchas barreras cuando llega un extranjero y con niños. Ahí es donde entra el programa. Yo a ojos cerrados recomiendo Por la Vida”.

Además doña María hay muchas promotoras que están ahí esperando ser útiles, no son personas que estén paradas.

El Programa por la Vida es un programa nato que tiene muchos años, fue el que inició el modelo de promotora.

Y lamentablemente de ahí vinieron otros programas, vinieron otras organizaciones que tal vez usted también conozca como María Lemus que hizo su programa de la red de promotoras, y ella ha incluido a promotoras llamándose promotoras sin serlo, pero por qué se llaman promotoras cuando ellas reciben un sueldo. Y cuando reciben un sueldo pues para mi ya no son promotoras, son trabajadoras.

“Se hace por amor y sin esperar nada a cambio”

¿Son trabajadores y entonces pierden mucho el espíritu que caracteriza a las promotoras voluntarias, que lo hace de forma gratuita y desinteresada, verdad?

“Así es”, respondió, “porque ya no llevan un programa, o un conocimiento o un entrenamiento por amor, por ayudar a la comunidad, lo llevan porque están recibiendo un sueldo y el Programa por la Vida siempre se manejó con donaciones, pero nosotras las promotoras nunca hemos esperado un sueldo; hemos esperado resultados de nuestra comunidad y llevar el servicio, el que sea, con amor y sin esperar nada a cambio más que la persona sea beneficiada”.

Y destacó a modo de aclarar mejor la respuesta, con otros programas relacionados y que ahora ya no existen por falta de fondos como “Cuidándome” y “Es Difícil ser Mujer”, porque se trata de que la mujer y el hombre deben cuidar su salud, “ y es difícil ser mujer, porque la mujer se tiene que desarrollar en su hogar, en el campo de trabajo, en la escuela de sus hijos, en muchas actividades”.

El arribo de migrantes a través de la frontera de México, un tema que involucra a la educación y la salud de los niños y sus padres. Foto-Archivo: Horacio Rentería/El Latino SD.