Médicos, atletas, abogados y organizaciones civiles desarrollan varios proyectos locales para ayudar a ucranianos, tanto a los que llegan al condado de San Diego como a los que siguen en campos de refugiados polacos y principalmente en el frente ante la invasión rusa.

La Casa de Ucrania, en el Parque Balboa, se ha convertido en un centro de asistencia para inmigrantes ucranianos que llegan a San Diego con permiso humanitario y para abastecer a quienes están ahora en el frente.

El señor Makysm Bodnard, de la mesa directiva de Casa de Ucrania, dijo que su organización pide “desesperadamente materiales médicos que puedan mantener con vida a los soldados y a los heridos” durante los bombardeos rusos.

Un residente de Chula Vista, Jonathan Brook, se encuentra ahora mismo en Kiev, a donde llevó diez maletas y bolsas de lona con botiquines quirúrgicos y otros materiales médicos de urgencia.

La organización de Servicios Familiares Judíos (JFS) ayuda con alojamiento temporal a los ucranianos que llegan por Tijuana a San Diego.

La Iglesia de la Música, de La Jolla, proporciona asistencia legal a algunas familias.

La academia de gimnasia rítmica Emerald City Academy reúne ahora fondos para traer a San Diego a un grupo gimnastas femeninas de entre 16 y 22 años que ahora se encuentra en refugios en Kiev.

El supervisor del condado de San Diego, Joel Anderson, envió el lunes una carta al presidente Joe Biden para pedir que el gobierno federal envíe asistencia financiera adicional a los condados que reciben refugiados afganos y ucranianos.

Una abogada de negocios de San Diego, inmigrante ucraniana, Natalie Moores, ha cruzado la frontera a menudo y ayudado a entrar a San Diego a al menos doce familias ucranianas, en coordianción con JFS y Casa de Ucrania.