Un hombre de San Diego se declaró culpable de causar las muertes de tres personas que trasportaba en su bote que naufragó en Point Loma.

Antonio Hurtado, de 40 años, aceptó que recogió en aguas mexicanas a 32 personas a quienes cobró entre $15,000 y $18,000 dólares a cada una por transportarlas a las costas de San Diego, pero durante la travesía consumió en varias ocasiones substancias controladas y llegó a perder el sentido por drogarse.

Además de conducir el bote bajo influencia de drogas, Hurtado sufrió una avería en el motor y el bote quedó a la deriva en medio de aguas picadas, hasta que el bote encalló aproximadamente a 50 yardas de la costa cerca de las pozas de Point Loma.

Cuando el bote comenzó a hundirse por uno de los costados, Hurtado saltó al agua y trató de huir dejando en la nave a los 32 pasajeros.

Muchos testigos, incluidos oficiales de parques, intentaron salvar a todas las personas pero tres mexicanos perdieron la vida, Maricela Hernández Sánchez, Víctor Pérez Degollado y María Eugenia Chávez-Segovia.

Hurtado fue identificado poco después como el conductor el bote. La patrulla fronteriza lo detuvo y lo trasladó a su cuartel en Imperial Beach, donde Hurtado golpeó con una rodilla en la cabeza a un oficial que intentaba colocarle una restricción en uno de los tobillos.

Los hechos ocurrieron en mayo del 2020, el juicio contra Hurtado estaba programado para mayo del año pasado, pero el acusado se declaró culpable de varios cargos para reducir su condena.

Aceptó cargos por intento de traer extranjeros ilegales con resultado de muerte tres cargos de intento de traer extranjeros ilegales para obtener ganancias financieras; y un cargo de asalto a un oficial federal.

Hurtado será sentenciado en junio.

“El desprecio insensible por la seguridad de los migrantes es un rasgo común entre los contrabandistas”, dijo Brandon Tucker, Director de Operaciones Aéreas y Marítimas en San Diego.

Advirtió que “con demasiada frecuencia, estas decisiones peligrosas tienen consecuencias fatales. Mi misión ha sido perseguir a los contrabandistas que ponen en peligro la vida de los migrantes”.

El fiscal federal en San Diego, Randy Grossman, dijo que “esta fue una tragedia horrible que nunca debió haber ocurrido”. Grossman reiteró: “lo diré de nuevo: Nunca confíes en un contrabandista. Solo les importa el dinero. No les importa nada su seguridad. No vale la pena arriesgar tu vida”.