En ediciones anteriores nos hemos referido al aumento en el número de personas que padecen obesidad y/o sobrepeso y que ambas son consideradas enfermedades de salud pública, con un aumento dramático a fines de la década de los 90, “con casi un tercio de todos los adultos clasificados como obesos al final de esa década”.

También se alertó que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición, al menos 97 millones tienen sobrepeso o sufren obesidad y cuesta al erario público alrededor de $100 millones anuales el hacerle frente a esta enfermedad.

Sin embargo, no solo no todas las noticias son tan alarmantes, y ello se aprecia en un reporte recién publicado. (en la edición en línea en la segunda quincena de mayo de 2022, difundido en JAMA Network Open por un equipo  dirigido por expertos (en el tema) de UCSD Health (Universidad de California, San Diego),

División de Salud).

“Nueva intervención alternativa”

En el estudio se encontró que las personas que comen alimentos de manera excesiva fueron capaces de bajar de  peso, manteniéndose saludables, y lo que es más importante:

“Tuvieron más éxito en mantener las libras usando una nueva intervención alternativa para bajar de peso que tiene como objetivo mejorar la respuesta de una persona a las señales internas del hambre y su capacidad para resistir los alimentos”, conforme al grupo de especialistas de UCSD Health.

Kerri N. Botuelle, profesora de la Escuela de Salud Pública y Ciencias de la Longevidad Humana y del Departamento de Pediatría de la Facultad de Medicina de UCSD Health, destacó los comportamientos más comunes en las personas que no se resisten al deseo de comer a toda hora y sin control:

“No pueden resisitirse a la comida”

“Hay personas que son muy receptivas a las señales de comida; es decir, no pueden resistirse a la comida y/o no pueden dejar de pensar en la comida”, advirtió Botuelle.

Fue aún más precisa la investigadora en su explicación: Las habilidades conductuales para perder peso no son suficientes para estas personas, “por lo que diseñamos un enfoque alternativo para abordar esta necesidad clínica”.

Y es que no es para menos, pues el contexto o ‘background’ del estudio revela que alrededor del 74% de los adultos en los Estados Unidos viven con sobrepeso u obesidad. Los programas conductuales de pérdida de peso, que incluyen el conteo de calorías, han sido el tratamiento clásico de referencia.

“No todos responden a tratamientos”

No obstante, se ha sabido por experiencia, que no todos responden a los tratamientos y vuelven a comer en demasía alimentos procesados, cargados en azucares, harinas, sales, sodas, etcetera, regresando al consabido círculo vicioso del sobrepeso.

Como es obvio, se agrega en el reporte, para aquellos a los que les resulta difícil resistirse a la comida, la pérdida de peso puede ser un desafío particular. Y reitera que esta sensibilidad a los alimentos es tanto hereditarian como determinada por el entorno (medio ambiente) y los factores individuales.

Combinación comparativa

En el ensayo clínico aleatorio (elección de personas al azar) denominado Proporcionar Intervenciones Colaborativas para Adultos para Cambios Ideales (PACIFIC), los investigadores compararon su intervención, llamada Regulación de Señales, “con un Programa Conductual de pérdida de peso, un grupo de control y un cohorte (grupo que forma parte de un ensayo clínico), que combinó la Regulación de Señales con el programa conductual”.

Y como resultado se encontró que “la pérdida de peso fue comparable después de 24 meses (dos años) entre los individuos” (sometidos al ensayo en ambos aspectos: Regulación de Señales y el Programa Conductual de Pérdida de Peso).

Resultados diferentes

No obstante, se aclaró que “los participantes (del grupo) de Regulación de Señales estabilizaron su peso y lo mantuvieron, mientras que los de los otros grupos recuperaron peso a la mitad del tratamiento cuando las visitas a la clínica se redujeron una vez al mes”. Vale hacer mención que la regulación de señales no es otra cosa sino el proceso de la regulación de la ingesta energética balanceada conforme a una dieta apropiada, mientras que la conductual tiene más que ver con el comportamiento, muchas veces alterado por factores mentales como la ansiedad, la depresión y el estado de ánimo, con frecuencia variable en las personas y el medio ambiente.

Fuentes de información:

https://ucsdnews.ucsd.edu/pressrelease/new-weight-loss-intervention-targets-instinctive-desire-to-eat

https://parenting.firstcry.com/articles/20-diet-food-that-make-you-fat/