SAN YSIDRO, CA.- El lunes 18 de julio se cumplieron 38 años de la masacre ocurrida en un McDonald’s de San Ysidro; de entonces a la fecha, los familiares de las víctimas han dejado de acudir al Monumento que se levantó en honor de las víctimas y muchos de ellos no quieren recordar esta lamentable tragedia.

Sin embargo personas como Terri Albriton e Irene Williams, quienes acudieron al sitio en que se levantó el monumento, donde se alojaba la succursal y hoy es una casa de estudios de alumnos del Southwestern College, cubierta con flores en el sitio en el que se representa a cada una de las víctimas de la tragedia.

La placa con el nombre de las víctimas.

“Yo viví aquí en San Ysidro en el año en el que ocurrió la masacre. Mi papa vino aquí con mis hijos, en 1981 y aquí y en los alrededores ha vivido por los últimos años”, afirmó Albriton, maestra jubilada quien impartía clases bilingues a estudiantes de las escuelas elementales Smythe (de 4to. y 5to. grados) y

Yo vivi aquí en San Ysidro en el año en que ocurrió la masacre. Mi papa vinieron aquí con mis hijos de Panamá, en 1981 y aquí y en los alrededores he vivido por los últimos 41 años.

¿Pero cómo se enteró?, le preguntamos.

“Pues como vivía aquí, había venido aquí a McDonald’s muchas veces con mis dos hijos, pero el día de la masacre no estaba aquí. Me enteré, como la señora Irene, por medio de la televisi´n. Pero no dijeron enseguida que era San Ysidro. Nada más dijeron que era un pueblo en la frontera con México. Y Yo pensé que podría ser cualquier otro lugar y al enterarme de que era San Ysidro, estaba en schock”, dijo.

Nativa de Sacramento y hoy una antigua residente de esta comunidad recordó en torno a este doloroso incidente: “En aquel entonces, en 84, era la masacre de más muertes en todo Estados Unidos y por unos años después siguió con ese título muy dudoso. Y ahora en estos tiempos nadie se acuerda de la masacre de San Ysidro. Ahora últimamente con la masacre de Uvalde (Texas) uno tiene que acordarse de los muchos niños que aquí murieron”.

“Después de la tragedia”, continuó la entrevistada, “mis hijos y yo fuimos a conocer a un sobreviviente, que no voy a decir sun ombre porque vive todavia, pero no hemos tenido mucha comunicación con él en los últimos años. El sobrevivió haciéndose muerto al lado de su bicicleta.Y ahora en la tragedia de Uvalde, Texas, una de las niñas sobrevivió usando la misma técnica”.

Un periódico local registró la charla que sostuvieron las señoras Joan Kroc y Gloria Salas. Imagen-Cortesía.

Una comunidad en la que casi todos se conocen

“Como usted sabrá, San Ysidro es una comunidad muy pequeña. Muchos se conocen, sobre todos si han estado aquí por muchos años. Que hay parientes  de esas familias que viven todavía”

Para mí es un día especial en el sentido de que mi corazón y mis oraciones están con esas personas que murieron, pero como yo vivo en la reencarnación, tengo la creencia que van a vivir con mucho conocimiento del mundo, una vida más tranquila”, dijo la ex educadora.

Al preguntarle si sabia que el terreno donde ahora se encuentra la unidad de SWC y en la que antes se asentaba el McDonalds (casi esquina con San Ysidro Boulevar y Averil Road), fue donado por la señora Joan Kroc, esposa del fundador de la famosa cadena de venta de hamburguesas, Ray Kock, respondió categórica que no.

Ningún acuerdo, al principio

 “Lo que si sé es que al principio no hubo nada, nada de acuerdo en la comunidad. Muchas sugerencias, muchas ideas, pero no se podían poner de acuerdo por un tiempo, pero creo que al final de cuentas el acuerdo al que llegaron resultó muy positivo”.

Al aceptar que en sí el monumenro es

“muy simbólico y ha resultado muy bien”., la entrevistada advirtió que muchos de los alumnos que estudian aquí no tienen la menor idea de lo que aquí ocurrió”.

Terry Albriton dijo que con excwepción de  2020 en el que tuvo que hacer un alto por el COVID-19, ha acudido año con año a esta conmemoración.

Respecto a los protocolos que existen en las escuelas consider que en las escuelas que mencionar que en el mismo pueblo ocurrió” (la masacre); (pues) “sería una falta de ética no hacerlo”.

Un repaso por la tragedia

Y en efecto, muy pocos recuerdan que el el reloj marcaba alrededor de las 3:40 p.m.del  miércoles 18 de julio de 1984, cuando resentido por haber sido despedido de su trabajo dos semanas antes, el ex soldador nacido en Canton, Ohio, James Oliver Huberty, arribó a un restaurante McDonalds localizado en el 460 West de San Ysidro Boulevard, llevando una carabina Uzi de alto poder, calibre 12.

La masacre que duró 1 hora y 17 minutos, tiempo en el que Huberty habría descargado 257 cartuchos antes de que fuera ultimado del francotirador del grupo SWAT, Chuck Foster, quien se encontraba en el techo de la oficina del correo, es recordada como uno de los incidentes más sangrientos ocurridos en esta región.

Y es que la misma arrojó un saldo de 21 personas inocentes muertas, al que hay que sumarle el causante, con un total de 22 y 19 heridos.

Una curiosa revelación

Otro hecho, que para muchos es una revelación, es que fue la lucha individual de la señora Gloria Salas quien fue escuchada por la señora Kroc, quien decidió donar el terreno, que más tarde sería adquirido por Southwestern College. Respecto a ella, expresó: “Que en paz descanse, que Dios la bendiga por ser una preciosa persona que nos ayudó y donó el terreno. ¡Fue un verdadero triunfo!”.