La madre migrante guatemalteca Claudia sostiene a su hija Alma, de un año, después de entregarse a la Patrulla Fronteriza de los EE.UU. con otros solicitantes de asilo luego de un cruce ilegal del Río Grande en Hidalgo, Texas, EE.UU., el 23 de agosto de 2019. Fotografía-REUTERS/Loren Elliott

SAN DIEGO.- Hace 4 años, San Diego se convirtió en dramático escenario de juicios legales tras la separación de cientos de niños inmigrantes de sus padres.

Y es que todo comenzó en abril del 2018 cuando el entonces Fiscal General de los Estados Unidos, Jeff Sessions, anunció la aplicación de “una política de cero tolerancia” ante cualquier ingreso al país.

De esa forma, se estima que solo entre los meses de abril y mayo fueron arrancados de sus padres un promedio de 45 niños diariamente y alrededor de 2,000 solo en las primeras semanas de esta decisión del gobierno de Donald Trump.

Portada de la publicación. Foto-Cortesía.

“Tenemos que quitarle a los niños”

Hoy han surgido nuevas revelaciones del caso y en la investigación (que llevó 18 meses) efectuada por la escritora Caitlin Dickerson para la revista The Atlantic tiene un sugerente título: “Tenemos que quitarle a los niños”.

En un reporte sobre el libro mencionado se adelanta que en el mismo se “expone la historia secreta detrás de la política de separación de familias del ex presidente Trump”.

Y se agrega que “el reportaje demuestra que la separación entre niños y sus padres no fue un efecto secundario accidental de la política, como había afirmado el gobierno, sino su objetivo principal”.

Probablemente buscarán restablecerlas”

Luego se lanza una preocupante advertencia: “las peores consecuencias fueron anticipadas e ignoradas; los arquitectos de esta legislación probablemente buscarán restablecerla, si logran regresar al poder”.

Se sostiene en el mismo sentido que “con meticuloso detalle, (Dickerson) “describe uno de los capítulos más oscuros en la historia moderna de los Estados Unidos, exponiendo no solo cómo surgió esta doctrina y quién fu eel responsable por ella, sino también como los principales autores  anticiparon sus peores resultados  pero decidieron ignorarlos cuando sucedieron”.

Acusa que el informe “pone en evidencia una grave negligencia en todos los niveles de gobierno”.

En el mismo orden de ideas se destaca que el reportaje de Dickerson “revela cómo los funcionarios del gobierno estadounidense engañaron al Congreso, al público y a la prensa, minimizando las implicaciones de la política para ocultar lo que estaba ocurriendo. Además, la investigación demuestra que separación entre niños inmigrantes y sus padres no fue un efecto secundario de la directriz, sino su objetivo primordial”.

“No hubo un esfuerzo para reunirlos”

Destaca la escritora que “antes de que se iniciara a implementar la política, hubo muy poca planificación logística. Una vez que los padres terminaron los procesos legales a los que fueron sometidos, no hubo un esfuerzo para reunirlos con sus hijos. Al contrario, los funcionarios trabajaron para alargar las separaciones y los arquitectos de esta legislación probablemente buscarán restablecerla, si vuelven a tener la oportunidad”.

Y se concluye que esta historia, “de casi 30,000 palabras, es una de las más largas que ha publicado The Atlantic en 165 años, desde su fundación”. Durante 18 meses, Dickerson realizó más de 150 entrevistas con funcionarios en todos los niveles de gobierno, incluyendo las primeras entrevistas oficiales con Kirstjen Nielsen (ex jefa de Gabinete de la Casa Blanca y ex secretaria de Seguridad Nacional), John Kelly (quien también se desempeñó en ambos cargos y Scott Lloyd (director de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados, un programa de la Administración para Niños y Familias).