De izquierda a derecha: Zoe y Leah, quienes comparte una gran amistad. Foto-Cortesía.

CHULA VISTA.- El haberse ido con su papá a la ciudad de Miami, Florida, donde vivió alrededor de dos años, le costó a la estudiante Zoe Chaparro que se le considere como “extranjera” a pesar de que aquí reside y que  no pueda inscribirse en Southwestern College a pesar de ser residente del estado.

Zoe, quien hizo sus estudios de kindergarten, primaria, secundaria y los dos primeros años de preparatoria en Tijuana, México,  indicó en entrevista:“yo al inicio de la pandemia me fui a vivir a Miami con mi papá e hice todo el proceso para ser residente de Estados Unidos”.

“Estudié mi último año de preparatoria (en Miami) y luego me mudé acá a California por decisión de mi papá que decidió que en vez de que yo terminara el colegio allá por la diferencia de precios intentará entrar a un Colegio (en California) para que pudiese estudiar”, dijo.

“En julio o agosto del año pasado”, señaló la entrevistada, “comencé a aplicar al Southwestern College porque Lea me había comentado que no estaba tan caro y pues yo me puse a buscar y fui a la escuela y apliqué y quedé en la escuela”.

“La respuesta fue no”

“Yo estaba muy emocionada porque, dije”, agregó,  “bueno voy a poder estudiar y no me voy a restrasar en mis estudios y cuando fui a la escuela y hablé todo lo de los precios y todo lo que necesitaba, pues los requerimientos me dijeron que eran aproximadamente unos 4,000 dólares por todas las unidades necesarias por semestre y yo pues le dije a mi papá y mi papá me dijo que no, que no era posible porque era muy caro”.

Ante esta negativa, indicó que acudió al SWC acompañada de su amiga Leah, quien actualmente estudia en esa institución educativa “que me ayudó con todo ese proceso. Fuimos a la escuela y nosotros hablamos con todos los de la escuela. Tuvimos juntas con los consejeros escolares. Fuimos a los departamentos de ‘Financial Aid’ (Asistencia Financiera). Hablamos pues con todos. Nos informamos pero al final del día la respuesta fue no”.

“O sea el resultado terminó siendo el mismo que era que yo no iba a  poder estudiar y que iba que tener un trabajo para yo poder estudiar”, expresó la joven estudiante quien ha tenido que emigrar a la ciudad de Los Ángeles en busca de una oportunidad de empleo que aún no ha obtenido.

Pero la muchacha, quien se mudó a Miami, Florida en diciembre de 2020 (al incio de la crisis sanitaria) y regresó a California hasta junio de 2022, tendrá que esperar hasta finales de este año para que le puedan reconocer ‘residencia’ y cumplir su propósito de estudiar en el colegio comunitario Southwestern College.

Una dura situación

“Nos movimos justamente para estar más cerca de nuestra familia pero al momento de mudarnos no ha sido fácil el poder proseguir con nuestros estudios. Y es que mi papá ahora no ha encontrado trabajo y yo he aplicado a tantos trabajos a los que no me han contestado tampoco”, señaló Zoe Chaparro con evidente frustración.

Pero ¿cómo fue la negociación que tuviste con el Consejo. Como tu dices al final del día no se logró nada. ¿Ellos que dijeron no se puede o le buscaron alguna alternativa para poder lograr que tu te matricularas?, le preguntamos.

“Ellos estaban pidiendo prácticamente que yo pagara en ese momento, si mal no recuerdo eso fue lo que me dijeron. Me dijeron algo así como que Ok, pues ya quedaste en nuestra escuela, nada más tienes que entrar a las clases que necesitas  y después pagar esas clases  y yo pues en ese momento no podía porque acababa de llegar de Miami, mi papá todavía tenía muchos gastos por la mudanza”.

Papeleo y más papeleo

Pero si esta mala experiencia no fuera suficiente, su amiga Leah, quien nació en Estados Unidos, narró que desde un principio, antes de que se graduara de la preparatoria, “comencé a llenar formas para meterme a Southwestern College, que era completar la FAFSA (solicitud gratuita de Ayuda Finaciera Federal para Estudiantes), la aplicación, (etcétera)”.

“Y con eso yo iba a pagar mis clases. (Pero) “cuando ya terminé de registrarme y todo, apenas empezando mi segundo semestre en Southwestern, me di cuenta de que estaban cobrando el ‘outstate tuition’ (matrícula fuera del estado). No me habían avisado, no me habían mencionado nada pero mi cuenta del semestre ya estaba llegando como de $6 mil a $7 mil dólares ”, aclaró.

“Entonces tuve que hacer un buen papeleo para que si supieran que era residente de California”, subrayó la estudiante nacida en California quien cuenta con ID y licencia de conducir, “pero si eso fue por error, no me quiero imaginar a la gente que si les cobran ese tipo de dinero y solo son estudiantes”.

Otro hecho que se reveló en la entrevista aún para sus padres que lo desconocían, es que fue tanto el papeleo y burocracia, que hace apenas dos semanas que arregló la situación pese a ser una ciudadana que cuenta con plenas pruebas de que reside en California.

Partidaria del Proyecto de
Ley SB 91, en comisiones

Por su parte, la estudiante Carolina Carranco, ciudadana estadounidense quien también realizó la mayor parte de sus estudios en Tijuana, planeó su proceso de prueba de residencia y dijo tener amigos en el Colegio Southwestern College “que su último año de prepa la hicieron en Estados Unidos (California)”.

Indicó que el comprobar la residencia “es un impedimento en el que tienes que probar varias cosas, porque la escuela tiene muchas ayudas, como tutores, programas”.

Carolina se mostró asimismo partidaria de que la legislatura apruebe el Proyecto de Ley SB91 presentado por el Asambleísta David Alvarez, “porque abre muchas puertas y siento que facilitaría que estos alumnos quieran participar y aportar más que nada a los colegios en Estados Unidos”.