Se debe poner atención a los estados y países expulsores, para conocer las necesidades por las cuales decidieron migrar. Foto Archivo Unicef

TIJUANA.- De las personas que llegan a la frontera de México con Estados Unidos para migrar a la unión americana, uno de los grupos más vulnerados son las niñas, niños y adolescentes, quienes requieren mecanismos de prevención y justicia pronta, no sólo por parte del gobierno, también de las Organizaciones de la Sociedad Civil, así como los residentes fronterizos.

Expertos que atienden a personas en situación de movilidad o refugio reflexionaron en torno a que la migración es una condición humana y no se puede negar, es un derecho humano que, en el caso de las poblaciones fronterizas como Tijuana, sería como negarles el derecho a aquellos parientes por los que están asentados en esta región.

Melba Adriana Olvera Rodríguez, subsecretaria de Derechos Humanos en Baja California, acentuó cómo afectan los discursos de odio, la falta de empatía y discriminación a dichas poblaciones.

Recordó que, en 2016 con la llegada de las poblaciones haitianas, en lo general hubo solidaridad y una atención más humana por parte de los residentes fronterizos, mientras que, con la llegada de caravanas de Centroamérica, el trato cambió, los mensajes de odio se presentaron en todos los niveles y esto fue un parteaguas a que dicha población viviera en una situación de mayor riesgo.

“Se requiere de justicia pronta y expedita, es importante prevenir la violencia, fortalecer con políticas públicas, con acciones que protejan su dignidad, su salud mental como niños y niñas y adolescentes migrantes, empoderarlos de que tienen derechos humanos”, expuso.

Por su parte, Claudia Portela Crivogusov, administradora general del Proyecto Salesiano Tijuana A.C., afirmó que los infantes son la población más expuesta a violencia. “No sólo hablamos de extranjeros, hay poblaciones de otros estados mexicanos, repatriados. A veces tenemos que proteger a los migrantes de nosotros mismos, de nuestros prejuicios, del miedo que son diferentes”.

Aide Nereida Rosales Márquez, de la oficina de Representación del Instituto Nacional de Migración (INM) en Baja California, agregó que también se debe poner atención a los estados y países expulsores, para conocer las necesidades por las cuales decidieron migrar.

En ese sentido, Sayra Karem Ochoa Juárez, quien representa la oficina de UNICEF, señaló que son conscientes que las desigualdades que viven los niños niñas y adolescentes migrantes se pueden traducir en mayor riesgo, pues en ocasiones al venir acompañados no son sujetos a derecho, sino de “objeto”, es decir que sus opiniones no son tomadas en cuenta.

Las exposiciones sobre el tema se dieron en el marco del 5° Foro de Inclusión Educativa de CETYS Universidad.