Inmigrantes de diversas nacionalidades son atendidos en la terminal de autobuses de la Estación Iris. Fuente de la foto: Horacio Rentería/El Latino San Diego.

SAN DIEGO.- Brandon Alvarado, un joven salvadoreño de 25 años atajó la pregunta de por qué solicitó el asilo político. “Es algo de lo que prefiero no hablar”, atajó con cortesía pero categórico.

El muchacho, quien tenía una pequeña micro-empresa de celulares y computadoras en su país, es uno entre los centenares de inmigrantes que han arribado a San Diego en espera de que se les resuelva su caso de solicitud de asilo por parte de las autoridades migratorias de Estados Unidos.

“No fue nada fácil porque hubieron bastantes altibajos, principalmente en Guatemala había una detención. Resulta que nos esperamos en el bus, en el Cóndor, aproximadamente unas 6 horas que estuvimos detenidos y eso causó un poco de malestar porque uno va ilusionado de llegar pronto al destino y ya después de eso llegue a Tecun Uman, luego atravesamos un río, un grupo muy grande, en balsas echas provisionales y llegamos a México, a Hidalgo” (Chiapas), narró el entrevistado al ser cuestionado sobre su travesía.

Pero esa travesía es peligrosa, acotamos.

“Sí, de hecho el río no es profundo pero es bastante ancho y pues si uno no lo conoce, según dicen, si lo puede llevar a uno la corriente”, respondió.

El joven salvadoreño Brandon Alvarado narró su experiencia fr la travesía que inició en el país centroamericano. Foto: Horacio Rentería/El Latino San Diego.

Indicó que a su arribo a México, los agentes los dejaron pasar aunque “cuando íbamos caminando en la caravana nos detuvieron, nos dieron agua, atún, unas galletas y solo nos pidieron la información, o sea, nuestro documento único de identidad y ellos nos comentaron que tenían orden directa de deportarnos”.

“Luego troca tras troca tras troca”, señaló, “hasta llegar a Tijuana, donde nos atendieron muy bien y pude descansar como se debía”

Sobre la travesía, sin embargo, insistió en que “fue bastante complicada”.

Y respecto a su ingreso a Estados Unidos relató que no fue una caminata menos fácil, “pues nos tuve que entrar por unas montañas, y por mi condición física, cuando tuve que atravesar el muro, no me dieron las piernas, porque estoy un poco gordo y pues ya no aguantaba”.

“Me agarraron el sábado y me soltaron hoy mismo” (la mañana del martes 17 de octubre), en referencia a una camioneta de la Patrulla Fronteriza que poco antes se había retirado del sitio (la terminal de camiones de la Iris).

Pero Brandon, quien dijo que es la primera vez en su vida que cruza a este país,  en cambio, se mostró feliz de haber sostenido una breve llamada telefónica con su abuelita, Nohemí Rivera,  quien reside en la ciudad de Seattle, Oregon y a la que piensa ir a visitar.

“Solo he dejado a mi mamá en El Salvador”, afirmó al preguntarle sobre los miembros de su familia.

Estos inmigrantes reposan luego del desayuno que les sirvió personal de South Bay Community Services y el Condado de San Diego. Foto: Horacio Rentería/El Latino San Diego.

Vale hacer mención que en un recorrido a la terminal de autobuses y del Trolley de San Diego de la Iris, se observó a cientos de inmigrantes desayunando, debido al apoyo que le ofrece personal contratado por South Bay Community Service y el Condado de San Diego.

Asimismo recordar la entrevista que tuvimos con el delegado regional del Instituto Nacional de Migración de Baja California, David Pérez Tejada, quien señaló que diariamente llegan a Tijuana migrantes de 46 distintas nacionalidades, de países de Asia Central, Medio Oriente, Sudamérica como Brasil, Colombia, Islas Caribeñas y Trinidad Tobago, entre otras.

Y todo ello se corroboró en el recorrido hecho por el reportero.

Varios inmigrantes revisan sus pertenencias tras su arribo al albergue. Foto: Horacio Rentería/El Latino San Diego.

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