“Todo el Béisbol Mayor está de luto hoy mientras nos reunimos en el mismo estadio donde comenzó una carrera y un legado como ningún otro”, dijo el Comisionado Rob Manfred, en un comunicado, tras darse a conocer el fallecimiento de Willie Mays, considerado el más grande de los Gigantes y uno de los mejores jugadores de béisbol de todos los tiempos.
Su muerte, sucedida el martes 18 de junio, a la edad de 93 años, ha provocado una ola de pésames y cariñosas expresiones de despedida para quien fue conocido como ‘Say Hey Kid’.
Nacido el 6 de mayo de 1931 en Westfield, Alabama, Willie Howard Mays Jr. se convirtió en uno de los jugadores más icónicos en la historia del béisbol. Debutó en las Grandes Ligas el 25 de mayo de 1951 con los New York Giants, equipo con el que pasó la mayor parte de su carrera antes de su traslado a San Francisco en 1958.
Comentaristas deportivos han destacado su excepcional habilidad tanto en el bate como en el campo, y detallan que durante sus 22 temporadas en las Grandes Ligas, acumuló una impresionante estadística de 660 cuadrangulares y un promedio de bateo de .302.
Segú su biografía, fue seleccionado para el Juego de Estrellas en 24 ocasiones, un récord que aún permanece vigente. Además, recibió 12 Guantes de Oro por su destacada defensa en el jardín central, donde deslumbró con su velocidad, agilidad y capacidad para realizar atrapadas espectaculares.
Entre sus momentos más destacados se encuentra la increíble atrapada conocida como “The Catch” durante la Serie Mundial de 1954, donde corrió casi 150 pies para una atrapada que aseguró la victoria para los Giants.
Notas periodísticas señalan que ese momento no solo definió su carrera, sino que también quedó grabado en la memoria colectiva del béisbol como uno de los momentos más emblemáticos de todos los tiempos.
Fuera del campo, Willie Mays era conocido por su carisma y su amor por el juego. Su apodo, el ‘Say Hey Kid’, surgió de su costumbre de saludar a sus compañeros y rivales con un entusiasta “Say Hey!” en lugar de un saludo convencional. Era admirado no solo por su habilidad atlética, sino también por su ética de trabajo y su impacto positivo en la comunidad.
Mays recibió numerosos reconocimientos, incluyendo su inducción al Salón de la Fama del Béisbol en 1979, en su primer año de elegibilidad.
Además de ser considerado un ícono del béisbol, se convirtió en un modelo a seguir para generaciones de deportistas y fans, según han descrito especialistas en el ámbito.

