La estructura se muestra como un catalizador para el diálogo y la colaboración entre San Diego y Tijuana. Foto: Cortesía Capital Mundial del Diseño

SAN DIEGO.- La instalación temporal conocida como “Exchange Pavilion” está llamando la atención en San Diego con su innovador y su significado cultural. 

Situado frente al Museo de Arte de San Diego en el Parque Balboa, este pabellón, que permanecerá hasta el 15 de noviembre, se erige como un símbolo del diálogo entre las dos ciudades fronterizas, San Diego y Tijuana. 

El pabellón, diseñado por el artista visual de Tijuana Daniel Ruanova en colaboración con Heleo Architecture + Design, refleja una reinterpretación de los muros fronterizos que separan a ambas ciudades.

En entrevista, Daniel Ruanova explicó el concepto detrás de la estructura. “Nos seleccionaron este año como Capital Mundial del Diseño para la frontera entre Tijuana y San Diego”, dijo. “Es un honor ver a San Diego oficialmente considerada una ciudad fronteriza que, junto con Tijuana, puede ofrecer una propuesta estética relevante a nivel mundial”. 

La estructura modular del pabellón, construida con acero reciclable y plástico reutilizado en Tijuana, ocupa una superficie de 332 metros cuadrados y alcanza una altura de 5 metros.

El pabellón no solo destaca por su diseño llamativo, sino también por su funcionalidad y propósito. “Reinventamos los muros fronterizos con una estructura que se divide y se une, permitiendo que las personas caminen libremente dentro y fuera de esta ‘tierra de nadie'”. 

La cinta LED que rodea la instalación exhibe poesía transfronteriza, simbolizando la unidad y la conexión entre las dos ciudades.

Además de su impacto estético, el pabellón sirve como un espacio para el diálogo y la reflexión. Durante los meses de septiembre y octubre, se llevarán a cabo paneles y conferencias sobre temas diversos, como el futuro del Distrito Convoy y el Día de Muertos, enmarcando lo que será el programa “Conexiones comunitarias”.

“El pabellón se convierte en la sede de al menos 50 actividades relacionadas con el diseño”, destacó Ruanova. “Aunque haya momentos sin eventos, la estructura en sí misma es una expresión y un lugar para conocer y visitar”.

El impacto de esta instalación es significativo para la región fronteriza. “Los tijuanenses siempre hemos estado conscientes de nuestra condición fronteriza desde el momento en que nos despertamos”, afirmó Ruanova. “Ahora, esa conciencia también la comparte San Diego, permitiéndonos vernos como una región con una propuesta estética conjunta”. 

La instalación resalta la importancia de integrar el diseño en la vida cotidiana, especialmente en una región que enfrenta desafíos únicos debido a su dinámica frontera.

Ruanova también abordó la posibilidad de que el pabellón regrese a Tijuana tras su paso por San Diego. “Es una estructura que se desensambla en ocho partes. Eventualmente, tenemos la intención de llevarla de regreso a Tijuana, dependiendo del apoyo de las nuevas autoridades municipales de cultura en nuestra ciudad”, explicó. 

Esta transición subraya el carácter transfronterizo del proyecto y la colaboración entre ambas ciudades.

La designación de San Diego y Tijuana como Capital Mundial del Diseño destaca la necesidad de mejorar el diseño urbano para enfrentar desafíos específicos de la región. 

“Las ciudades anteriores con este título, como Helsinki, ya tenían el diseño integrado en su infraestructura”, comentó Ruanova. “Nosotros recibimos la designación porque enfrentamos el reto de implementar el diseño para mejorar la calidad de vida en nuestra frontera”.

La estructura se muestra como un catalizador para el diálogo y la colaboración entre San Diego y Tijuana que fomenta un sentido de unidad y conexión entre estas dos ciudades fronterizas.