Luego de un intenso debate entre economistas, legisladores y residentes, finalmente es a través del voto que la Propuesta 32, la cual propone un aumento significativo del salario mínimo en California a $18 por hora en 2026, está viendo el rechazo de al menos el 51.3% de los votantes hasta la tarde el lunes 11 de noviembre.
Si bien, previo a la contienda electoral, los defensores de la medida celebraban su potencial para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, los opositores dan la batalla en defensa de sus advertencias sobre las posibles repercusiones económicas y sociales en perjuicio tanto de los empleados como de las pequeñas empresas, y de la economía estatal en su conjunto.
BENEFICIO PROMETIDO, PERO COSTOSO
Si bien la propuesta buscaba reducir la brecha de desigualdad económica y ofrecer un alivio directo a los trabajadores con salarios bajos, prometiendo así mejorar su poder adquisitivo, expertos en economía han señalado varios posibles efectos secundarios que podrían mitigar los beneficios esperados, sobre todo en lo que respecta a las pequeñas empresas y la inflación.
Uno de los principales argumentos en contra de la Propuesta 32 es su impacto potencial sobre las pequeñas empresas.
Según Thomas Sullivan, economista y especialista en políticas laborales, un aumento del salario mínimo podría ser devastador para los pequeños empresarios, quienes operan con márgenes de ganancia ajustados y no cuentan con la capacidad financiera de absorber los costos adicionales que genera un salario más alto.
Los defensores del voto en contra argumentan que estas empresas son vitales para la economía de California y su cierre podría causar una pérdida masiva de empleos, afectando tanto a los trabajadores como a las comunidades locales.
Al respecto Patricia Álvarez de los Cobos, presidenta de la Cámara de Comercio de Chula Vista, señaló que “los impuestos que pagarán los empleadores aumentarán, y muchos negocios pequeños tendrán que sacrificar personal para poder mantenerse”.
Si bien reconoció la importancia de un salario justo que refleje el alto costo de vida, enfatizó la necesidad de crear incentivos fiscales para apoyar a los negocios que enfrentarán mayores costos laborales.
UN RIESGO PARA LOS MÁS VULNERABLES
Otro argumento de peso contra la Propuesta 32 es su posible efecto sobre la disponibilidad de empleos, especialmente para los trabajadores menos calificados.
David Neumark, profesor de economía en la Universidad de California en Irvine, advierte que un aumento significativo del salario mínimo podría reducir las oportunidades laborales para aquellos en el extremo más bajo de la escala salarial, como jóvenes, estudiantes y personas sin experiencia laboral previa que dependen de estos trabajos para iniciar su carrera profesional o para complementar sus ingresos.

