Los centros de salud financiados por HRSA reportan que una porción significativa de las personas diagnosticadas no recibe seguimiento inmediato. Foto: Archivo CDC

En el marco del Día Mundial del SIDA, conmemorado el pasado 2 de diciembre, la Administración de Recursos y Servicios de Salud (HRSA) reconoció que uno de los mayores retos es la desigualdad en el acceso a la atención.

Mediante un comunicado, firmado por Jim Macrae, Administrador Asociado de HRSA, se destacaron los logros en la lucha contra el VIH, y también se abordaron los retos persistentes que aún enfrenta el sistema de salud para garantizar una atención efectiva y equitativa para las personas con VIH. 

A pesar de que el Programa Ryan White contra el VIH/SIDA (RWHAP) atendió a más de 576,000 personas con VIH en 2023, lo que representa más del 50% de los casos diagnosticados en Estados Unidos, el sistema sigue lidiando con importantes carencias en recursos y en el acceso a servicios esenciales.

Si bien se cuenta con avances en tratamiento, como el logro de una tasa de supresión viral del 90,6% entre los pacientes que recibieron atención médica, las disparidades siguen siendo una barrera crucial. 

El documento destaca que las personas con VIH que enfrentan problemas de inestabilidad de vivienda, pobreza o falta de acceso a servicios de salud mental y tratamiento para el abuso de sustancias se encuentran en desventaja. 

Y señala que muchos de los pacientes del RWHAP pertenecen a grupos vulnerables, como los adultos mayores, que representan más del 47% de los atendidos en el programa, un segmento de la población que requiere atención especializada y más recursos.

La falta de una infraestructura adecuada para abordar estos problemas sociales subraya una de las principales carencias del sistema de salud actual, según el comunicado.

La HRSA, a través de programas como el Plan de Acción para Abordar las Brechas de Equidad en los Servicios para el VIH, trabaja para reducir estas brechas. 

Sin embargo, el esfuerzo se presenta como insuficiente ante la magnitud de la desigualdad que enfrentan muchas comunidades, particularmente en áreas rurales y entre grupos marginados.

Otro desafío crítico es la desconexión entre los diagnósticos de VIH y la posterior vinculación a la atención médica. 

A pesar de los esfuerzos en programas de prevención, como los servicios de profilaxis previa a la exposición (PrEP), los centros de salud financiados por HRSA reportan que una porción significativa de las personas diagnosticadas no recibe seguimiento inmediato o carece de acceso constante a atención médica. 

Se afirma que la integración de la atención del VIH con otros servicios de salud, como la salud mental y el tratamiento para el abuso de sustancias, es una de las prioridades que HRSA ha impulsado, pero las carencias en recursos y la falta de coordinación entre los servicios siguen siendo un obstáculo importante.