¿Planeando un viaje internacional? Es recomendable verificar si el lugar de destino requiere vacunación preventiva

La fiebre tifoidea, una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Salmonella Typhi, continúa representando un riesgo significativo para los viajeros que visitan regiones donde la enfermedad es endémica.

Aunque en Estados Unidos se reportan oficialmente cerca de 350 casos al año, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que los contagios reales ascienden a aproximadamente 5,700 anuales.

La mayoría de los casos están asociados a viajes internacionales y, en muchos casos, no son detectados ni reportados a tiempo.

La transmisión ocurre al ingerir alimentos o bebidas contaminados con heces u orina de personas infectadas. Los síntomas, que pueden aparecer entre 6 y 30 días después del contagio, incluyen fiebre persistente, dolor abdominal, debilidad, pérdida de apetito, estreñimiento o diarrea, y una característica erupción cutánea con manchas rosadas.

En ausencia de tratamiento adecuado, la fiebre tifoidea puede complicarse con infecciones graves en el torrente sanguíneo, hemorragias intestinales e incluso la muerte.

Uno de los aspectos más preocupantes es la existencia de portadores asintomáticos: personas que, tras recuperarse clínicamente, continúan eliminando la bacteria durante un año o más.

Se estima que entre el 1 % y el 4 % de los infectados desarrollan este estado crónico, y aunque no presentan síntomas graves, pueden seguir propagando la enfermedad si no se toman medidas sanitarias estrictas. Las autoridades de salud realizan seguimiento a estos casos y recomiendan tratamiento con antibióticos específicos.

Frente a estos riesgos, los CDC insisten en la importancia de la vacunación previa al viaje a países donde la fiebre tifoidea es común, como regiones de Asia, Latinoamérica y el Caribe.

Existen dos tipos de vacunas: una inyectable inactivada que debe administrarse al menos dos semanas antes del viaje, y otra oral, de virus vivos atenuados, que se toma en cuatro dosis durante una semana. Ambas requieren refuerzos periódicos para mantener su efectividad.

Además de la vacunación, se recomienda adoptar medidas básicas de higiene y seguridad alimentaria durante los viajes. Entre ellas destacan:

  • Lavarse las manos con agua y jabón antes de comer o preparar alimentos.
  • Usar desinfectante de manos si no hay agua disponible.
  • Consumir solo agua embotellada o hervida.
  • Evitar alimentos crudos, frutas sin pelar, productos lácteos no pasteurizados y comidas de vendedores ambulantes.

Las autoridades sanitarias recuerdan que el conocimiento y la prevención son las principales herramientas para evitar esta enfermedad. Los viajeros que experimenten síntomas sospechosos tras su regreso deben buscar atención médica de inmediato y mencionar su historial de viaje.

¿Planeando un viaje internacional? Es recomendable verificar si el lugar de destino requiere vacunación preventiva y consultar con un centro de medicina del viajero.