El gobierno filipino, encabezado por Ferdinand Marcos Jr., ha destacado la necesidad de este tipo de apoyos para reforzar un sistema de salud que enfrenta limitaciones de infraestructura y recursos humanos. Foto: Facebook Bongbong Marcos

Estados Unidos anunció la asignación de 250 millones de dólares en asistencia destinada al sector salud de Filipinas, con el propósito de atender problemas urgentes como la tuberculosis y la salud materna, además de fortalecer la capacidad de preparación y respuesta ante enfermedades emergentes.

El secretario de Estado, Marco Rubio, informó que el financiamiento incluye recursos para mejorar la detección y reducir riesgos de brotes que puedan afectar tanto a la población filipina como a los territorios estadounidenses en la región.

El gobierno filipino, encabezado por Ferdinand Marcos Jr., ha destacado la necesidad de este tipo de apoyos para reforzar un sistema de salud que enfrenta limitaciones de infraestructura y recursos humanos. Durante su visita a Washington en julio, Marcos subrayó que “la cooperación internacional es crucial para enfrentar amenazas sanitarias que no conocen fronteras”.

Este nuevo paquete se suma a los 63 millones de dólares previamente comprometidos, aunque especialistas en salud pública en Manila han advertido que los montos, aunque significativos, deben traducirse en programas sostenibles y en mejoras visibles en hospitales y clínicas comunitarias.

Líderes comunitarios señalaron que la tuberculosis continúa siendo una de las principales preocupaciones, particularmente en zonas rurales y barrios urbanos marginados. “Lo que esperamos es que esta ayuda llegue realmente a los centros de salud locales, donde los pacientes enfrentan largas filas y falta de medicamentos”, expresó María del Rosario Santos, vocera de una red de organizaciones de pacientes.

Con esta inversión, se busca aliviar la carga de enfermedades prevenibles y mejorar la atención a madres y recién nacidos, sectores que siguen registrando brechas en cobertura y acceso. Sin embargo, la población mantiene expectativas cautelosas, a la espera de que los recursos se implementen con transparencia y sin retrasos burocráticos.