CONDADO DE SAN DIEGO.— A poco más de tres meses de haber asumido su puesto como supervisora del Distrito 1, Paloma Aguirre presentó un balance de sus primeros 100 días de gestión, centrado en los esfuerzos por atender la contaminación del Valle del Río Tijuana y otros temas de salud ambiental, vivienda y rendición de cuentas pública.

Durante una conferencia de prensa, Aguirre reconoció que la crisis de aguas residuales en la frontera sigue siendo uno de los mayores desafíos de la región, pero aseguró que su oficina ha impulsado pasos concretos para atenderla. Entre ellos, mencionó la convocatoria de científicos y expertos en salud para desarrollar un estudio epidemiológico sobre los efectos de la contaminación, y una alianza con la Asociación de Hospitales para mejorar el registro de enfermedades relacionadas con la exposición ambiental.

También destacó la ampliación del Programa AIRE, que ahora incluye escuelas y guarderías, y la distribución de más de 8,500 purificadores de aire en comunidades del Sur del Condado. Además, se instalaron nuevas señales de advertencia en el Valle del Río Tijuana y se gestionaron recursos estatales para infraestructura y limpieza ambiental.

Aguirre señaló que las medidas buscan dar respuesta a preocupaciones expresadas por los residentes, quienes han reportado afectaciones respiratorias y problemas de salud vinculados a la contaminación persistente en la zona. “Estas son personas reales, con impactos reales en su vida diaria”, comentó, al citar testimonios de vecinos de Imperial Beach y docentes de Southwest High School.

En el ámbito local, la supervisora impulsó estudios para evaluar el impacto económico y ambiental de la contaminación, así como un análisis de viabilidad sobre Saturn Boulevard, una de las áreas con mayores índices de exposición tóxica. También se aprobó la creación de un enlace federal en Washington, D.C., para dar seguimiento a los proyectos de saneamiento transfronterizo.

Durante el balance, Aguirre anunció que Olivewood Gardens and Learning Center asumirá la operación provisional del Jardín Comunitario del Valle del Río Tijuana, un espacio que —según explicó— busca mantener su función educativa y ambiental.

Entre las prioridades a futuro, mencionó la expansión de los servicios de desintoxicación para personas sin hogar y la promoción de políticas de vivienda y salud ambiental en todo el sur del condado.

Aunque los avances muestran una agenda activa en temas ambientales y sociales, los retos estructurales —como la persistente contaminación fronteriza y la falta de infraestructura adecuada— continúan marcando el pulso de su gestión.