La vitamina E está presente en alimentos como aguacate, almendras, nueces, maní, plátano, pescados como salmón y bacalao, además de huevo, arroz, yogur griego y aceite de oliva virgen, entre otros. Foto: Archivo

La vitamina E cumple una función relevante en la protección de las células frente al daño oxidativo y en los procesos asociados al envejecimiento, de acuerdo con el Dr. Luis Montel, especialista en medicina deportiva, traumatología, nutrición y anti-envejecimiento.

Montel, autor del libro Los tres reinos de la longevidad: sexo, alimentación y estilos de vida, explicó que la vitamina E es un antioxidante liposoluble que se almacena en los tejidos grasos del cuerpo, lo que permite una acción prolongada. Su función principal, señaló, es proteger los lípidos de las membranas celulares al neutralizar los radicales libres, un mecanismo directamente vinculado con el desgaste celular, la pérdida de elasticidad de la piel y el envejecimiento prematuro.

“El organismo pierde y reemplaza células de forma constante. En etapas tempranas este proceso es rápido, pero con el paso del tiempo la regeneración disminuye”, indicó el especialista. Añadió que cuando el daño celular supera la capacidad de renovación, comienzan a aparecer signos visibles y funcionales del envejecimiento, proceso en el que la vitamina E puede contribuir a reducir el impacto del estrés oxidativo.

De acuerdo con Montel, diversos estudios han relacionado la vitamina E con beneficios en la salud del hígado, particularmente en casos de hígado graso no alcohólico, así como con el fortalecimiento del sistema inmunológico. También mencionó efectos asociados a la protección muscular y cerebral, la prevención de enfermedades oculares como la retinopatía y el apoyo a la salud de las articulaciones y la médula ósea.

En cuanto a las fuentes alimenticias, el especialista señaló que la vitamina E está presente en alimentos como aguacate, almendras, nueces, maní, plátano, pescados como salmón y bacalao, además de huevo, arroz, yogur griego y aceite de oliva virgen, entre otros.

Montel precisó que, si bien una dieta equilibrada puede aportar este nutriente, en algunos casos no resulta suficiente para mantener niveles óptimos, especialmente en personas sometidas a altos niveles de estrés físico o mental. En ese contexto, indicó que la suplementación puede considerarse, siempre bajo evaluación y supervisión médica.