El obispo de la Eparquía Católica Caldea de San Pedro Apóstol de San Diego, Emanuel Shaleta, presentó su renuncia en medio de una investigación ordenada por el Vaticano por presunta malversación de fondos y conducta sexual inapropiada. No obstante, la Santa Sede aún no ha aceptado formalmente su dimisión.
La eparquía —equivalente a una diócesis en las Iglesias católicas orientales— forma parte de la Iglesia Católica Caldea, una Iglesia sui iuris (con jerarquía propia) en plena comunión con Roma, de tradición litúrgica siríaca oriental y con sede patriarcal en Bagdad. En lugar de “diócesis”, estas Iglesias utilizan el término “eparquía”, gobernada por un eparca u obispo.
La jurisdicción de San Diego abarca 19 estados del oeste de Estados Unidos y atiende a más de 70.000 fieles, en el marco de una Iglesia que supera los 600.000 miembros en todo el mundo, la mayoría de origen iraquí.
Según documentos revisados por The Pillar, miembros del consejo financiero de la Catedral Caldea de San Pedro, en El Cajón, detectaron en noviembre de 2024 movimientos bancarios inusuales relacionados con el alquiler de un salón parroquial arrendado por 33.990 dólares mensuales.
En varios casos, los pagos no provenían de la empresa administradora, sino de una cuenta parroquial destinada a asistencia a personas necesitadas, mediante cheques firmados por el propio obispo.
Registros internos indican que durante al menos ocho meses el alquiler fue pagado en efectivo directamente a Shaleta, quien luego “reembolsó” a la parroquia con fondos de la cuenta caritativa. Una auditoría preliminar estima que al menos 427.345 dólares fueron manejados de esta manera, aunque otras transacciones bajo revisión podrían elevar la cifra cercana al millón de dólares.
Shaleta sostuvo en documentos que el efectivo fue distribuido con fines benéficos en Estados Unidos y otros países, pero no presentó comprobantes que respalden esas entregas ni explicó por qué no utilizó directamente la cuenta de caridad.
Las presuntas irregularidades fueron reportadas en 2025 al nuncio apostólico en Estados Unidos, el cardenal Christophe Pierre, y a la oficina del sheriff del condado de San Diego, que confirmó una investigación en curso con apoyo de peritos contables.

Paralelamente, el Dicasterio para las Iglesias Orientales encomendó en julio de 2025 una investigación canónica al arzobispo de Los Ángeles, José Gómez. El expediente incluye además alegaciones de conducta sexual impropia.
Un informe del investigador privado Wade Dudley, exagente del FBI, sostiene que el obispo cruzó repetidamente la frontera hacia Tijuana para visitar el Hong Kong Gentlemen’s Club, establecimiento señalado en medios locales como burdel. Dudley afirmó que su labor se limitó a “hechos y observaciones”.
Fuentes cercanas al patriarca caldeo en Irak, el cardenal Louis Sako, señalaron que este ha expresado su respaldo a Shaleta y cuestionado la interpretación de las acusaciones.

