Dr. Miguel Angel Díaz Mariscal

Dr. Miguel Ángel Díaz Mariscal

Como médico cirujano bariatra y médico de urgencias, con formación en cirugía general y metabólica, y como miembro del Baja Health Cluster, he aprendido a ver la salud no como un evento aislado, sino como un proceso continuo que se construye todos los días en la vida de cada persona.

Desde mi práctica clínica, que incluye atención en cirugía bariátrica, urgencias médicas y manejo de enfermedades metabólicas, he observado que muchas de las decisiones que determinan el estado de salud no ocurren en el hospital, sino en el entorno cotidiano de los pacientes.

La Organización Mundial de la Salud definió la salud en 1948 como un estado de completo bienestar físico, mental y social, no únicamente la ausencia de enfermedad. Esta definición sigue vigente y, en la práctica, permite comprender que el cuerpo humano no funciona de manera aislada, sino en equilibrio con múltiples factores.

En términos clínicos, suelo explicar a mis pacientes tres dimensiones esenciales que influyen directamente en su bienestar:

La salud física, que incluye el funcionamiento adecuado del organismo, los niveles de energía, la recuperación ante lesiones y el control de enfermedades como la obesidad o la diabetes, condiciones que trato frecuentemente en cirugía bariátrica.

La salud mental, que abarca la capacidad de manejar el estrés, mantener estabilidad emocional y sostener hábitos que favorezcan la adherencia a tratamientos médicos, especialmente en procesos de cambio de estilo de vida.

Y la salud social, que está directamente relacionada con el entorno: acceso a vivienda, redes de apoyo, alimentación adecuada y condiciones laborales estables. En mi experiencia en medicina de urgencias, este es un factor determinante en muchos de los casos que llegan a los servicios hospitalarios.

Los determinantes de la salud ayudan a entender por qué una persona puede enfermar o mantenerse sana. Aproximadamente, el estilo de vida representa el mayor porcentaje de influencia, seguido por la biología humana, el entorno y el acceso al sistema de salud. En la práctica clínica, esto se traduce en decisiones diarias como alimentación, actividad física y prevención.

En consulta, especialmente con pacientes que buscan cirugía bariátrica, insisto en que la intervención quirúrgica no es un punto final, sino una herramienta dentro de un proceso más amplio que requiere cambios sostenidos en hábitos, seguimiento médico y apoyo emocional.

El Día Mundial de la Salud, celebrado cada 7 de abril, recuerda precisamente esta visión integral. En su edición 2026, el enfoque internacional “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia” subraya la importancia de la evidencia científica como base para la toma de decisiones en salud pública y atención clínica.

Desde la perspectiva médica, este enfoque es fundamental. En mi práctica en cirugía general y medicina de urgencias, la toma de decisiones basada en evidencia es lo que permite diferenciar entre una intervención oportuna y una complicación prevenible.

El concepto “One Health” o “Una sola salud” también es relevante, ya que conecta la salud humana con el entorno ambiental y animal. Esto es particularmente visible en regiones como la frontera entre México y Estados Unidos, donde factores ambientales y sociales tienen un impacto directo en la salud de la población.

Para la comunidad latina en San Diego, estos conceptos no son teóricos. Se reflejan en la vida diaria: en el acceso a servicios médicos, en la prevención de enfermedades crónicas y en la capacidad de mantener controles médicos oportunos.

Desde mi experiencia clínica, la recomendación principal es mantener una vigilancia constante de los tres pilares de la salud: físico, mental y social. La prevención, en muchos casos, sigue siendo la herramienta más efectiva para evitar complicaciones que terminan en atención de urgencias o intervenciones quirúrgicas mayores.

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