Fue en 1979 cuando el ex presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, y el primer ministro chino, Deng Xiaoping, firmaron un acuerdo bilateral de comercio.
Con este convenio, sin embargo, no solo terminó el aislamiento del país asiático, sino que se inició la inundación de productos chinos a Estados Unidos, un proceso que se acentuó en las décadas de los 80 y los 90 y explotó a partir del 2001, cuando China se adhirió a la Organización Mundial de Comercio.
Este antecedente histórico es importante para poder entender por qué el presidente Donald Trump recientemente firmó una orden ejecutiva en la cual se instruyó a las agencias federales de gobierno “priorizar la compra de productos fabricados en Estados Unidos para apoyar a los trabajadores y empresas estadounidenses”.
Esta decisión fue también destacada en la White House Small Business Summit (Cumbre de Pequeñas Empresas de la Casa Blanca), realizada a principios de mayo reciente.
INUNDACIÓN DE PRODUCTOS CHINOS
Y es que esta inundación de productos chinos de mala calidad impactaron a compañías reconocidas como Oneida Límite, que en 2005 se acogió al capítulo 11 de la ley de bancarrota para una reorganización empresarial en marzo de 2006.
No obstante, se vio obligada a cerrar la producción y venta de los segmentos de platería (vajilla y cubertería cucharas, tenedores, cuchillos, etc.) destinados a la hostelería y el consumo doméstico.
Dos emprendedores ejecutivos de esa compañía, Matts Roberts y Greg Owens, operan desde 2005 Sherrill Manufacturing, el único fabricante que queda de cubiertos de acero inoxidable, 100% fabricados en Estados Unidos.
Vale hacer mención que la decisión del gobierno federal de apoyar a esta fabricante y comercializadora se explica en que el cierre de las plantas y posterior bancarrota de un segmento de Oneida Limited se debió al impacto causado por factores como “la competencia extranjera de bajo costo y la cubertería más barata importada de competidores asiáticos”.
ELIMINAR PRODUCTOS EXTRANJEROS
En el contexto de la respuesta a la llamada ‘guerra comercial entre Estados Unidos y China” iniciada en 2018 por el presidente Trump, en el comunicado emitido por la Small Business Administration (SBA), se anunció que ante la Cumbre de la Casa Blanca sobre Pequeñas Empresas, la SBA y la General Services Administration (GSA), “toman medidas para priorizar los productos de fabricación estadounidense en las compras federales”.
“Las agencias federales colaboran para eliminar productos extranjeros que se hacen pasar por nacionales, de la lista de productos federales aprobados”, señala el reporte de prensa.
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