Como se ha anticipado con anterioridad, el miércoles 1 de julio representó una fecha clave pues fue el plazo que se dio para la finalización de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC, USMCA y CUSMA, por sus siglas).
Además, se cumple el sexto aniversario de que el importante acuerdo trilateral de comercio entre los tres países del norte de América entrara en vigor (el 1 de enero de 1994) y de que se activara el mecanismo de revisión acordado.
De acuerdo con el Doctor en Economía Internacional, Alejandro Díaz Bautista, ahora los jefes de gobierno de cada una de las tres naciones deberán una carta firmada “en la que se expresen las preferencias nacionales respecto al futuro del acuerdo”.
DEFINIRÁN PLAZO
DE LAS REVISIONES
El Profesor Investigador del Colegio de la Frontera destacó que en la actualidad el convenio comercial se enfrenta a dos posibilidades: Tener vigencia hasta los próximos 16 años (alrededor de década y media) o ser renovado cada 10, con revisiones cada año.
Y precisó el experto que “este diseño institucional busca equilibrar la estabilidad del marco comercial con la capacidad de adaptación frente a cambios tecnológicos, productivos y regulatorios que afectan a América del Norte”.
No obstante, el también miembro Distinguido del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII, de México), puso de manifiesto las declaraciones de Jamieson Greer, titular de la Representación Comercial estadounidense (USTR, por sus siglas en inglés), en el sentido de que “Washington no se inclina por una renovación autromática de su vigencia”.
EL CONTEXTO EN
EL QUE SE NEGOCIA
Díaz Bautista precisó en el mismo sentido que “desde una perspectiva económica, el debate sobre la vigencia” (del convenio trilateral) “se inserta en un momento de reconfiguración profunda de las cadenas globales de valor, impulsada por la digitalización, la automatización y la creciente relevancia de la inteligencia artificial en los procesos productivos”.
En este contexto, indicó que ante lo señalado, el debate referente al mecanismo de revisión no debe considerarse solo como un procedimiento de rutina, “sino que tiene implicaciones directas sobre la planeación industrial, la inversión extranjera directa” (IED) y “la coordinación regulatoria entre los tres países”.
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