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Haber participado en el Mundial número 18 en la historia que comenzó con tres derrotas consecutivas en la Copa Mundial de Uruguay 1930, nos invita a reflexionar qué fue diferente en 2026, donde México fue anfitrión de 12.5% de los partidos.

Sí, es cierto, hay una diferencia.

Se habían ganado los tres primeros partidos y se inició con un récord impecable: tres victorias consecutivas con 8 goles a favor y 0 en contra.

Pero no había que echar las campanas al vuelo como suele ocurrir cada cuatro años y, por supuesto, en esta ocasión volvió a ocurrir y los sueños de los aficionados mexicanos se multiplicaron.

EL SUEÑO DE ESPEJITOS

Y es que otra vez “nos vendieron espejitos” por realidad y se nos hizo creer, pese a las evidencias en contrario, que la selección mexicana había, de la noche a la mañana, saltado a formar parte de las mejores del mundo, habiendo incluso quienes afirmaban que estaría preparado para ser ‘Campeón del Mundo’.

¿Las evidencias? Las victorias sobre Sudáfrica (2-0), la agónica circunstancial y sufrida sobre Corea del Sur (1-0) y la que logró ante un Ecuador (3-0)que no mostró nada y que tiene una historia mayoritaria de derrotas ante la selección Azteca, que la ha vencido  15 vences en 27 partidos oficiales y amistosos, con 8 empates y solo 4 triunfos de los ecuatorianos.

¿Y SI NO CAYÉRAMOS EN
EL ENGAÑO DE SIEMPRE?

Pero ante la selección de Inglaterra apareciecieron las carencias de siempre: Un grupo de jugadores desorganizados, intimidados, que se dedicaba a ‘pelotear’ ante un rival que se presentaba más por los nombres de Harry Kane y William Bellingham, que por su calidad futbolística, lo que se tradujo en infantiles errores de la zaga mexicana y afloró la inexperiencia de Gilberto Mora, el popular Morita, a quien le robaron un balón que costó el segundo gol de los ingleses.

Las cuatro muertes ocurridas en ‘las celebraciones’ en El Angel de la Independencia no solo fueron inútiles y absurdas sino fiel reflejo del fanatismo y el engaño en el que viven millones de fanáticos, que aparecieron con ‘la verde’ solo hasta que duró el fallido ‘Si y Sí’ y nos preguntamos ¿qué sucedería si se termina esta forma de celebrar y lo cambiaramos por un “Y si nos comportamos como un país civilizado, aceptando que estamos lejos de ser una potencia futbolística? Y Sí…”

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