Los descansos breves durante la jornada laboral, la desconexión digital fuera del horario de trabajo y las vacaciones son medidas que pueden ayudar a prevenir el agotamiento laboral o burnout, un problema que afecta la salud mental y física de los trabajadores.
María Méndez, especialista en temas de descanso y derechos laborales, sostiene que las pausas no deben considerarse un privilegio ni una recompensa después de una jornada agotadora, sino una parte necesaria de la organización del trabajo.
La protección frente al calor extremo es especialmente importante para quienes laboran al aire libre, como trabajadores de la construcción, agricultores, conductores y personal de limpieza. Sin embargo, el agotamiento no se limita a quienes realizan actividades físicas o están expuestos a condiciones climáticas adversas.
Méndez advierte que el estrés laboral también puede afectar a quienes trabajan en oficinas con aire acondicionado, particularmente cuando enfrentan jornadas prolongadas, presión constante y la expectativa de mantenerse disponibles fuera del horario laboral.
La especialista propone organizar el descanso en tres niveles. El primero consiste en realizar micropausas de uno a cinco minutos entre tareas, con ejercicios de respiración o estiramientos y sin revisar el teléfono ni las redes sociales.
El segundo nivel es la pausa semanal, orientada a desconectarse de las obligaciones laborales y las notificaciones digitales fuera de la jornada. Este tiempo permite reducir la presión asociada a la disponibilidad permanente y favorecer el descanso.
El tercer nivel comprende las vacaciones y las licencias, que ofrecen periodos más prolongados para recuperarse física y emocionalmente, además de favorecer la creatividad y el bienestar.

